Ética kantiana y utilitarismo: imperativo categórico, deontología y consecuencias (Bentham y J. S. Mill)

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Ética kantiana: formalismo kantiano

Formalismo kantiano — Kant considera que la acción moral es un fin en sí misma y no un medio. En vez de la teleología, su concepción es la deontología, porque la acción buena es aquella que se basa en el deber.

La buena voluntad

La buena voluntad, para Kant, es lo único realmente bueno sin restricción. Cualquier otra característica del ser humano, como el talento o los bienes materiales, es moralmente ambivalente. Para Kant, actuar por deber es lo contrario de actuar por interés. Actuar por deber no es lo mismo que actuar conforme al deber: actuar por deber significa que el deber es la única motivación de la acción.

El imperativo categórico

El imperativo categórico constituye el concepto central de la ética kantiana. Kant entiende los imperativos como leyes de comportamiento; actuar por deber es también actuar por respeto a una ley moral.

Kant distinguió dos tipos de imperativos:

  • Imperativos hipotéticos: representan la necesidad práctica de una acción como medio para conseguir otra cosa. Son imperativos pragmáticos formados por reglas del tipo haz tal cosa si quieres conseguir este fin o propósito. Estos imperativos se aplican a acciones de interés; para Kant no son morales.
  • Imperativos categóricos: son mandatos universales y necesarios que prescriben acciones como buenas en sí mismas, con independencia de las consecuencias. Representan las acciones como necesarias por ellas mismas, como buenas en sí. Se trata del imperativo propiamente moral, porque nos indica si nuestras acciones son o no por deber. Tendrían la estructura: «debes hacer algo» o, en su negativa, «no debes hacer eso».

Utilitarismo

Utilitarismo — Sus principales representantes son Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Esta corriente coincide temporalmente con la Revolución Industrial. Los utilitaristas defienden una concepción ética teleológica, porque consideran que las acciones solo tienen sentido por la finalidad a la que tienden; no tienen sentido en sí mismas, a diferencia de lo que pensaba Kant.

Consecuencialismo

Estos pensadores son consecuencialistas: las acciones son buenas en función de sus efectos y consecuencias, y no por sus intenciones. Las intenciones no valen si no van seguidas de las consecuencias deseadas.

Jeremy Bentham

Para Bentham, la ética consiste en el arte de dirigir las acciones de los hombres hacia la producción de la mayor cantidad de felicidad posible.

John Stuart Mill

Mill compartía la idea básica de Bentham, pero remarcó que no todos los placeres son iguales y que pueden jerarquizarse en placeres inferiores y superiores. Mill también afirmó que la felicidad no es únicamente individual, sino que tiene un carácter solidario y social.

Observaciones finales

En síntesis, mientras Kant defiende una ética basada en el deber y en la intención moral —con la buena voluntad y el imperativo categórico como ejes—, los utilitaristas (Bentham y Mill) valoran las acciones según sus consecuencias y la maximización de la felicidad colectiva.