Ética y política en Aristóteles: areté, polis y ciudadanía

Filosofía y éticaActualizado el 4,62 KB

Resumen

El texto explica la concepción aristotélica de la ética como búsqueda de la felicidad, entendida como bien supremo, y la distinción entre virtudes éticas y dianoéticas. También analiza la polis como comunidad superior, la condición de ciudadano y la idea de justicia política e isonomía. Finalmente, presenta las formas de gobierno y la posición intermedia de Aristóteles frente a Platón.

Puntos clave

  • La condición de ciudadano excluye a esclavos, jóvenes, metecos y mujeres; solo los varones libres griegos pueden alcanzar plenamente la humanidad en la polis.
  • La felicidad es el bien supremo, fin en sí mismo, al que se llega mediante la virtud.
  • La phrónesis es el saber moral que permite deliberar en cada caso concreto.
  • Las virtudes éticas forman el carácter y son un término medio entre dos vicios opuestos, el exceso y el defecto.
  • La polis es superior porque hace posible la justicia política y la felicidad de cada ciudadano según su virtud.
  • Aristóteles propone un gobierno mixto, punto medio entre aristocracia y democracia, sin jerarquía absoluta entre formas de gobierno.

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Ética y Política en Aristóteles: Areté, la Idea de Polis y la Condición de Ciudadano

Para Aristóteles, el **“ciudadano”** es la forma superior de ser humano. Los esclavos, los jóvenes, los metecos y las mujeres están excluidos de la ciudadanía. La condición de ciudadano se adquiere en la *pólis*, por lo tanto, solo formando parte de la *polis* es posible la mejor forma de vida. Llegar a ser hombre es solo posible para los varones libres griegos que viven en una comunidad con **isonomía**, en una comunidad política regida por relaciones de igualdad. En un reino, las relaciones son de desigualdad, vienen dadas por la desigualdad natural.

La Ética y la Búsqueda de la Felicidad

La ética trata de cómo lograr el bien para nosotros, de cómo lograr la **felicidad**. El bien para nosotros es bueno para algo, es medio para un fin. Aristóteles llama felicidad a lo que es bueno para nosotros sin que, al mismo tiempo, sea un medio para otra cosa. Es decir, a lo que es fin último o **“Bien supremo”**. La felicidad no es, entonces, ni algo *téchne* ni algo *phýsis*. Es en otro sentido de “ser”. El modo de “ser” que buscamos es precisamente “vivir bien”, “ser felices”. Vivir bien es un fin en sí mismo, todo lo que hacemos es un medio para lograrlo. Nadie cuestiona el fin de ser feliz. La cuestión es saber cómo lograrlo. El saber cómo lograrlo, el saber moral, es *phrónesis* o, en sentido amplio, *areté*, **virtud**. Virtud se refiere a que algo sirva para lo que efectivamente es. Es un saber para cada caso, no un saber universal o deducido de un principio. La virtud tiene, pues, un carácter deliberativo.

Tipos de Virtud: Éticas y Dianoéticas

Aristóteles distingue dos tipos de virtud: las **éticas** y las **dianoéticas**. Corresponden a la división entre alma sensible y alma inteligible, entre la sensibilidad y el deseo, por un lado, y el saber, por otro lado. Es como hablar de la felicidad del cuerpo y la del alma. Pero, ambas son inseparables. Aquí Aristóteles se distancia de Platón. En este último, “felicidad” designa algo *eîdos*, inmaterial. En el macedonio, la felicidad tiene una componente material, precisa de bienes corporales. La virtud de la parte sensible consiste en obedecer al alma racional. El deseo pide y el alma racional concede o no tras la debida deliberación. Las virtudes de la alma sensible son éticas porque mediante su ejercicio habitual forman el carácter de los individuos y las costumbres de la comunidad. De modo que “virtud es el estado habitual por causa del cual un hombre es bueno y realiza bien su obra”. Por eso las virtudes morales están subordinadas a las virtudes intelectuales, a la prudencia, *phrónesis*. Es en el ejercicio de la deliberación como las virtudes éticas llegan a ser el término medio entre dos vicios opuestos, el exceso y el defecto. De aquella, las virtudes que realizan el “ser hombre”, las que proporcionan la verdadera felicidad, son las virtudes dianoéticas.

La Polis y la Felicidad Colectiva

Cada una de estas comunidades tiene su fin propio. El fin de la aldea son actividades no diarias, como el comercio y la defensa. En consecuencia, la *pólis* es la comunidad preferible porque hace posible la felicidad de los ciudadanos tomados uno a uno. La felicidad es el fin de la acción individual, es la búsqueda del bien propio. La *pólis*, entonces, no es como una familia donde cada quien ocupa el lugar que la naturaleza le designa, sino la comunidad donde cada quien ocupa el lugar que corresponde a su propia virtud. La superioridad de la *pólis* no equivale a la superioridad del colectivo respecto del individuo. Es una superioridad distributiva, es la comunidad en la que es posible la **justicia política**, repartir los bienes en función de las virtudes de cada individuo. Por lo tanto, hay gobierno político si hay justicia. Hay justicia si hay reparto en función de las virtudes individuales. Por consiguiente, el gobierno político es el gobierno donde todos los hombres son tratados por igual, es decir, donde todos son tratados con la misma ley, donde rige la **isonomía**.

Formas de Gobierno

Aristóteles, a diferencia de Platón, no establece una jerarquía absoluta entre las distintas formas de gobierno político. El gobierno siempre depende de las circunstancias materiales. El gobierno que propone es un punto medio entre las dos formas de gobierno más habituales en las *poleis* de su época, la aristocracia y la democracia. Esa forma de gobierno mixto a partir de la República romana se designa “gobierno republicano” o simplemente “república”.

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Preguntas frecuentes

¿Quién podía ser ciudadano según Aristóteles?

Según el texto, los esclavos, los jóvenes, los metecos y las mujeres estaban excluidos de la ciudadanía. Solo los varones libres griegos que vivían en una comunidad con isonomía podían alcanzar plenamente la condición de hombre.

¿Qué es la felicidad para Aristóteles?

Es lo que es bueno para nosotros sin ser medio para otra cosa, es decir, el bien supremo o fin último. Vivir bien es un fin en sí mismo.

¿Cuál es la diferencia entre virtudes éticas y dianoéticas?

Las éticas corresponden al alma sensible y se forman mediante el ejercicio habitual, mientras que las dianoéticas pertenecen al alma inteligible y al saber. Las virtudes morales están subordinadas a las intelectuales, a la prudencia.

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Test

1. Según el texto, ¿qué es la felicidad para Aristóteles?
2. ¿Qué saber permite deliberar sobre cómo lograr la felicidad?
3. ¿Entre qué dos vicios opuestos se sitúan las virtudes éticas?
4. ¿Por qué la polis es la comunidad preferible según el texto?
5. ¿Qué significa isonomía en el texto?
6. ¿Qué forma de gobierno propone Aristóteles según el texto?

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