Pragmatismo: fundamentos, críticas y ética del interés
Resumen
El texto explica el pragmatismo como una visión según la cual el comportamiento humano responde al interés por las consecuencias de las acciones, especialmente el placer que producen. Expone después las principales críticas a esta postura, como que el placer no es un fin moral en sí mismo, que algunas cosas tienen valor por sí mismas o que el pragmatismo resulta individualista.
Puntos clave
- El pragmatismo sostiene que la moral depende de lo que se gana al final de una acción, es decir, de sus consecuencias placenteras.
- Según el pragmatismo, el fin no es la acción en sí, sino la consecuencia que de ella se deriva.
- La crítica señala que el pragmatismo reduce el fin de una acción a su consecuencia (ACCIÓN → FIN → CONSECUENCIA).
- Primera crítica: el placer por placer no existe, pues es un acompañamiento de otro propósito y no puede ser el fin de la conducta ética.
- Segunda crítica: hay cosas valiosas por sí mismas que no pueden medirse solo por el bienestar que producen.
- Tercera y cuarta críticas: no todo lo placentero es ético y el pragmatismo es individualista, al centrarse en la satisfacción personal.
El pragmatismo propone que el comportamiento humano se puede resumir en el siguiente juicio: “la moral es una cuestión de qué gana uno al final de su acción; si esto es así, actuaríamos bien porque creemos que obtendremos consecuencias placenteras”. Por tanto, el pragmatismo expone que el comportamiento humano es una cuestión de interés.
El fin del pragmatismo es conseguir sentirse bien uno mismo, no la acción en sí misma, sino el fin consecuente de esa acción. La crítica hacia el pragmatismo radica en que hace un reduccionismo de convertir lo que es la consecuencia de una acción en el fin al que iba destinada la acción, es decir:
ACCIÓN à FIN à CONSECUENCIA
Sin embargo, existen diferentes críticas que se posicionan en contra del pragmatismo, puesto que según esto no puede depender el que una acción sea buena del simple hecho de “experimentar placer” o de sentirse bien o mal.
Críticas al Pragmatismo
Primera crítica: El placer por placer no existe
El placer es el acompañamiento al ejercicio normal de habilidades que se realizan para el cumplimiento de otro propósito. Hacer algo por sentirse bien no puede ser nunca el fin de la conducta ética. Por tanto, no es condición indispensable para la moral sentirse bien, puesto que en ocasiones se realizan acciones malas que causan satisfacción.
Segunda crítica: Las cosas son valiosas por sí mismas
Propone que hay cosas que no se pueden medir en base a un único criterio, como es el placer o el bienestar en este caso. Es decir, no se puede medir todas las acciones en función del bienestar que puede producir.
Tercera crítica: El placer no siempre es ético
Muy relacionada con la primera, plantea que hacer lo que produce placer en ocasiones no es ético. Sabemos que simplemente conseguir lo que deseas y evitar lo que temes no es el objetivo de ninguna moralidad y no tendrías ninguna clase de vida ética. No todo lo placentero es bueno.
Cuarta crítica: El pragmatismo es individualista
El pragmatismo va destinado a mi satisfacción personal y no me importa lo que le pase al otro. El objetivo no debe ser sentirse bien, sino ayudar al otro.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué sostiene el pragmatismo sobre el comportamiento humano?
El pragmatismo sostiene que el comportamiento humano es una cuestión de interés, pues actuamos bien porque creemos que obtendremos consecuencias placenteras.
¿Por qué se critica el pragmatismo?
Se critica porque reduce el fin de una acción a su consecuencia, no puede justificar la moral solo por experimentar placer y se centra en la satisfacción individual, sin atender al bienestar de otros.
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