Ética Utilitarista y Kantiana: Un Estudio Comparativo

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El Utilitarismo Británico

Surge como una revisión de los planteamientos éticos anteriores. Toma del hedonismo la idea de Bienestar con criterios tanto individuales como sociales.

Aparece ya en David Hume al vincular lo bueno con lo que es útil y placentero para nosotros, con lo que hace nuestra vida más cómoda, no infeliz. Según Hume, tenemos emociones morales cuyo origen es la empatía.

Los utilitaristas reciben la influencia de Hume y de Epicuro. El criterio de utilidad es relevante para decidir si una acción es buena. Lo vinculan al desarrollo de la democracia, que debe promover el progreso social y el bienestar.

Los principales filósofos utilitaristas son Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Después se ha hablado de Estado de bienestar como una democracia al servicio de los ciudadanos, que promueve el desarrollo social. De ahí el principio de Bentham: mayor bien para el mayor número. Pero esto necesita de una protección de las minorías y de los derechos del individuo. Por eso, el utilitarismo se vincula al liberalismo y a la democracia representativa.

El liberalismo, en esta teoría ética y política, incide en la importancia de los derechos individuales por encima de los derechos colectivos, dando primacía al concepto de libertad.

Otros modelos van a incidir más en la justicia. De la combinación de ambas surgen las modernas democracias, como estados sociales y democráticos de derecho.

Ética Formal Kantiana

Hasta ahora hemos visto éticas que, siguiendo el modelo aristotélico, se plantean el problema del bien, de la felicidad o de la buena vida. A finales del siglo XVIII, con la obra del gran filósofo Immanuel Kant, surge otra forma de entender los problemas éticos. Kant incide en los conceptos de deber y de justicia. La cuestión ética no es saber lo que me hace feliz, sino aquello que debo hacer, o aquello a lo que estoy obligado por ser humano. Kant evita cualquier consideración consecuencialista y se queda con su puro carácter de obligación.

Por ejemplo, un bombero o un médico están obligados a actuar de una determinada manera, no porque les beneficie, sino porque han aceptado un deber ético vinculado a su profesión. Se habla de éticas deontológicas cuando intentan delimitar qué es lo correcto, independientemente de las consecuencias. Es decir, cómo deberíamos actuar si queremos ser justos. Por eso son éticas universalistas.

Kant formula el deber ético de forma universal, como un imperativo categórico, válido para toda persona y toda ocasión. La idea central es que una acción se identifica con el deber ético cuando se puede exigir a cualquier persona en cualquier circunstancia:

Actúa de modo que el principio de tu acción pueda convertirse en ley universal.

Este imperativo categórico tiene otras dos formulaciones:

  • Segunda formulación: Actúa de tal manera que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los otros, siempre como un fin y nunca únicamente como un medio.
  • Tercera formulación: Obra por principios de un miembro legislador universal en un hipotético reino de los fines.

Esta última sintetiza las dos anteriores y refuerza el carácter abstracto y de universalidad.

De aquí derivan, por ejemplo, los derechos humanos que se formulan de forma universal: todos los seres humanos tienen derecho a una vivienda digna, etcétera. Por eso, son universales, inalienables, innegociables e imprescriptibles, es decir, no caducan en el tiempo.