Europa en la Segunda Mitad del Siglo XIX: Unificación, Imperialismo y Transformaciones
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Europa en la Segunda Mitad del Siglo XIX
Francia: El Segundo Imperio
En 1851, el presidente de la República, Luis Bonaparte, dio un golpe de Estado, se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III e instauró el Segundo Imperio. Este régimen era una síntesis de liberalismo y orden. Su prestigio se basaba en la herencia dinástica y en una política exterior agresiva. Napoleón III intervino en todas las crisis entre las grandes potencias.
La Unificación de Alemania
Tras el fracaso de 1848, el nacionalismo alemán se dividió en dos:
- Los partidarios de la Gran Alemania, agrupada en torno a Austria, potencia católica cuyo monarca había sido emperador del Sacro Imperio.
- Los que preferían una Pequeña Alemania dirigida por Prusia, potencia protestante, excluyendo a Austria.
El canciller prusiano Otto von Bismarck logró la unificación a través de una serie de guerras.
El Proceso de Unificación Alemana
La unificación se logró mediante guerras con los Estados vecinos:
- Guerra de los Ducados: que enfrentó a Austria y Prusia contra Dinamarca por la posesión de los ducados de Schleswig y Holstein, de habla alemana.
- Guerra austro-prusiana: a propósito de la administración de estos ducados. Prusia se impuso tras una corta campaña, en la que demostró su superioridad militar y consiguió la unificación del norte de Alemania.
- Guerra franco-prusiana: El fortalecimiento de Prusia incrementó la rivalidad con Francia. Los prusianos vencieron a Napoleón III en la batalla de Sedán e invadieron Francia. La paz se firmó en enero de 1871.
El rey de Prusia, Guillermo I, fue proclamado káiser en el propio palacio de Versalles. El Segundo Reich o Imperio alemán tendría una estructura federal. Alemania se anexionó dos provincias francesas de lengua alemana, Alsacia y Lorena.
Reino Unido
Entre 1837 y 1901, gobernó Victoria I. La Inglaterra victoriana ostentó la hegemonía económica a nivel mundial y expandió su imperio por ultramar. Encontró competidores a finales del siglo XIX en Alemania o en nuevas potencias extraeuropeas como Estados Unidos o Japón.
Francia: La Tercera República
Tras la caída de Napoleón III, se proclamó la Tercera República. La aprobación de la Constitución dio paso a una época de prosperidad y desarrollo cultural. Se ampliaron los derechos civiles y se legalizó el movimiento obrero.
El Imperio Alemán
Después de la unificación, Alemania se transformó en una gran potencia. El imperio se organizó en torno a Prusia y Guillermo I. El canciller Bismarck se convirtió en árbitro de las relaciones internacionales europeas. Alemania se organizó como un sistema parlamentario bicameral. Su avanzada legislación social consiguió mantener las demandas obreras en posiciones moderadas, defendidas sobre todo por el partido socialdemócrata.
Los Grandes Imperios
Además de las potencias occidentales, pervivían en el centro y este de Europa el imperio austrohúngaro, el ruso y el otomano, que se encontraban en un estado de decadencia. Sus principales problemas provenían de las diversas nacionalidades que los componían y que reclamaban su independencia, además de su estructura política, económica y social, que había evolucionado muy poco a lo largo del siglo XIX.
El Nuevo Imperialismo
Los europeos construyeron imperios coloniales en ultramar, sobre todo en América. Este primer colonialismo entró en crisis tras la independencia de Estados Unidos. Aunque la nueva fase de expansión colonial comenzó hacia 1830, fue a partir de 1870 cuando los imperios alcanzaron su apogeo, asegurándose el dominio económico y cultural sobre el resto del mundo.