Concepción del trabajo en la Antigüedad griega y el pensamiento medieval

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Resumen

El texto analiza cómo se valoró el trabajo manual desde la Antigua Grecia hasta la Edad Media. Muestra la visión de Aristóteles y Platón, que reservaban el trabajo para los esclavos, y la visión judeocristiana, que lo consideraba digno pero penoso tras el pecado. Concluye con la transformación medieval del trabajo en castigo y su justificación en una sociedad jerarquizada.

Puntos clave

  • En la Antigua Grecia, a partir del siglo IV a.C., el trabajo se consideró indigno del hombre libre y se asoció a los esclavos.
  • Aristóteles sostenía que los hombres libres debían dedicarse a la vida contemplativa o política, no al trabajo manual.
  • Platón dividió su República ideal en tres clases: filósofos, guerreros y trabajadores.
  • En el pensamiento judeocristiano primitivo, el trabajo tiene dignidad: Dios lo encomienda al ser humano, y tras el pecado solo se vuelve penoso.
  • Durante la Edad Media el trabajo llegó a considerarse castigo y penitencia, en una sociedad jerarquizada.
  • El obispo Adalberto de Laon, en el siglo X, justificó la subordinación del trabajo con la división en oradores, guerreros y trabajadores.

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La Concepción del Trabajo en la Antigua Grecia

Suele afirmarse que los griegos despreciaron siempre el trabajo manual. No es cierto que lo menospreciaran, pero se daban cuenta de que era imprescindible. A partir del siglo IV a.C., cuando aumenta enormemente el número de esclavos, el trabajo se convierte en algo indigno del ser humano libre y todos los elogios se dirigen a la ociosidad. Hay pasajes de la Política de Aristóteles que resultan escandalosos a quien hoy los lee: se nos dice que los hombres libres no deben trabajar. El trabajo queda para los "instrumentos" de la sociedad, inanimados y animados. Estos últimos, los esclavos, sirven a los primeros: «Si las lanzaderas tejieran solas o los plectros tocaran solos las cítaras, los maestros no necesitarían ayudantes ni esclavos los amos» (Política, I, 4, 1253b).

Las "formas de vida" a que pueden consagrarse los hombres libres, dice Aristóteles en la Ética a Nicómaco, son la vida contemplativa (los sabios) o la vida política, aunque hay algunos que prefieren la vida de placer...; ¡pero en ningún caso el trabajo manual! Recuérdese que Platón (maestro suyo) había dividido igualmente los habitantes de su República (libro donde describe su sociedad ideal) en tres "clases": filósofos, guerreros y trabajadores. Estos últimos son ya claramente los esclavos.

La Concepción del Trabajo en el Pensamiento Medieval

En el pensamiento primitivo judeocristiano, el trabajo merece la mayor consideración. Dios encomienda al ser humano como misión el que trabaje la tierra: «Tomó Yahvéh Dios al hombre (Adán) y lo dejó en el jardín de Edén para que lo labrara y cuidara». Viene luego la creación de Eva, el pecado y el castigo: «Porque comiste del árbol prohibido, maldito será el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y con sudor de tu frente comerás el pan» (Gén 1,17-1q). Dios maldice "el suelo", es decir, las condiciones del trabajo: este se convertirá en "penoso", pero el trabajo en sí mismo no es maldecido: conserva toda su dignidad.

Andando el tiempo, según avanza la Edad Media, el trabajo mismo será considerado como castigo y maldición; por tanto, también como "penitencia". Además, el desprecio del trabajo será consecuencia lógica de una sociedad jerarquizada en la que los trabajadores manuales, reducidos a servidumbre, viven miserablemente. En el siglo X, el obispo Adalberto de Laon justifica esta situación con unos célebres versos: «Triple es la casa de Dios, aunque se la crea una; unos oran, otros guerrean y otros trabajan». En esta estructura social, que recuerda a la de la ciudad platónica, se sanciona la condición subordinada del trabajo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué pensaba Aristóteles sobre el trabajo manual?

Aristóteles consideraba que los hombres libres no debían trabajar manualmente. El trabajo correspondía a los esclavos, que funcionaban como instrumentos animados de la sociedad.

¿Cómo justifica la Biblia el trabajo?

Según el texto, Dios encomienda al ser humano trabajar la tierra en el Edén, por lo que el trabajo conserva su dignidad. Tras el pecado, el castigo recae sobre el suelo, haciendo el trabajo penoso, pero no maldito en sí mismo.

¿Por qué en la Edad Media el trabajo se asoció al castigo?

Con el avance de la Edad Media, el trabajo pasó a considerarse castigo y penitencia. Además, el desprecio del trabajo se justificaba por una sociedad jerarquizada en la que los trabajadores manuales vivían en servidumbre.

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Test

1. Según el texto, ¿a partir de qué siglo el trabajo se vuelve indigno del hombre libre en Grecia?
2. ¿Qué vida prefería Aristóteles para los hombres libres?
3. ¿En cuántas clases dividió Platón a los habitantes de su República?
4. En el relato bíblico del Edén, ¿qué encomienda Dios al ser humano?
5. Según el texto, ¿qué maldijo Dios tras el pecado?
6. ¿Qué obispo justificó en el siglo X la división social con la frase sobre la triple casa de Dios?

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