La Evolución del Constitucionalismo Liberal en España (1812-1868)

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Etapas Fundamentales de la Historia Constitucional Española

A. El Constitucionalismo Liberal (1812-1868)

La configuración moderna del sistema político español comienza con la instauración del liberalismo. Este movimiento, en oposición al Antiguo Régimen, dio pie a la aparición de una nueva realidad político-constitucional. Este periodo fundacional abarca desde 1812 hasta 1868.

La Constitución de Cádiz (19 de marzo de 1812)

El periodo se inicia con la promulgación de la Constitución de Cádiz, el 19 de marzo de 1812, conocida popularmente como «La Pepa».

La concepción revolucionaria de Constitución en España poseía bases distintas a las instauradas en la Francia revolucionaria. Más que buscar una separación radical de la Monarquía Absoluta del poder legislativo, el objetivo principal era garantizar unos derechos ciudadanos que se consideraban naturales y, por lo tanto, anteriores al Estado.

Esta Constitución se presentó como un intento de acomodar el nuevo código político a las antiguas leyes fundamentales de la Monarquía.

Este rechazo de las tesis revolucionarias más puras jugó en beneficio de la institución monárquica, que parecía situarse por encima de la acción constituyente de la nación. Esta interpretación, sin embargo, tuvo su contrapunto en la previsión del Artículo 14, que establecía:

“El Gobierno de la Nación Española es una Monarquía Moderada Hereditaria.”

El carácter de Moderada implicaba la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial. No obstante, el Monarca se reservaba el derecho al veto frente a la legislación aprobada por las Cortes.

Aunque la Constitución gaditana no incluyó una explícita declaración de derechos formal, sí recogió importantes libertades individuales, tales como:

  • La seguridad personal.
  • La inviolabilidad del domicilio.
  • El derecho de petición.
  • La libertad de imprenta.

El Estatuto Real de 1834

Tras la muerte de Fernando VII, se inició una nueva fase constitucional marcada por la vigencia del Estatuto Real de 1834.

A partir de este momento y hasta 1868, el panorama político se caracterizó por la polarización entre las tendencias de moderados y progresistas. Ambas facciones coincidían, sin embargo, en las bases esenciales del régimen:

  1. La existencia de una ley fundamental escrita.
  2. Un sistema de representación basado en el sufragio censitario.
  3. Un régimen de publicidad (libertad de imprenta y de expresión).
  4. El reconocimiento de libertades individuales.

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