Evolución del Pensamiento Moderno: De la Ilustración al Positivismo

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La Modernidad: Siglos XVI-XVII y la Crisis del Barroco

Tras el Renacimiento, surge una etapa de crisis, desequilibrios y angustia cuya forma de expresión es el Barroco. Este periodo se caracteriza por continuas guerras que mezclan motivos religiosos con intereses económicos y políticos. El caos, el hambre, la muerte y la destrucción provocan un profundo pesimismo vital que se manifiesta de diversos modos: desde la resignación, la confusión y la desconfianza, hasta la caída en el hedonismo y los excesos.

Corrientes filosóficas y temas fundamentales

En este contexto, encontramos dos grandes corrientes enfrentadas que se sintetizarán posteriormente en la Ilustración:

  • El Racionalismo
  • El Empirismo

Ambas líneas convergen en dos temas fundamentales:

  • El problema del conocimiento: La búsqueda de la certeza y un método adecuado para evitar el error, utilizar correctamente la razón y progresar en el saber.
  • La reflexión práctica: La búsqueda de una ética y una sociedad racional que permita la felicidad y la realización del individuo.

La Ilustración: Valores e Ideales del Hombre Moderno

La Ilustración es un movimiento cultural que recorre Europa, desarrollando los principales valores, ideales e instituciones que nutren al hombre moderno. Sus dos rasgos fundamentales son:

  • Confianza absoluta en la Razón: Entendida como la principal facultad humana, capaz de conducir a la mejora y realización plena del hombre y su sociedad. La Ilustración intenta extender la razón a todas las esferas de la vida (política, individuo, conocimiento y religión). Uno de sus grandes logros fue la consolidación de los derechos humanos, fundamentados en la dignidad intrínseca del hombre.
  • La idea de Progreso: Supone una consideración lineal del tiempo, bajo la premisa de que «cualquier tiempo pasado fue peor» y que el mañana será siempre superior en saber, felicidad y comodidad.

El Positivismo del Siglo XIX

El Positivismo se considera el heredero de la Ilustración al defender que la ciencia es la máxima expresión de la razón. Esta filosofía surge en el siglo XIX como consecuencia directa de la agitación social y las grandes revoluciones:

  • Agitación política: Tras las revoluciones, se esperaba una sociedad más racional, aunque la realidad fue distinta.
  • Revolución industrial: Provocó enormes transformaciones económicas y sociales, nuevas formas de producción y estilos de vida, convirtiendo al «industrial» y al «tecnólogo» en los nuevos redentores de la humanidad.
  • Revolución científica: Las ciencias naturales consolidan logros definitivos, desplazando a la filosofía como saber principal.

El rasgo distintivo del positivismo es el cientifismo: la idea de que la ciencia es la verdad absoluta, el motor del progreso y la salvación de la humanidad.

La Ley de los Tres Estadios

Auguste Comte propone que la humanidad, en su maduración, ha pasado por tres etapas:

  1. Estado teológico o religioso: La «infancia» de la humanidad, basada en la imaginación, desde el origen del hombre hasta la Edad Media.
  2. Estado metafísico o filosófico: La «juventud» de la humanidad (siglos XV al XIX). Periodo donde se buscan explicaciones absolutas y radicales mediante conceptos abstractos, filosóficos e incomprobables. Es un estado crítico.
  3. Estado positivo o científico: La «madurez» de la humanidad. Es el estado definitivo donde el hombre explica su mundo y organiza sus sociedades recurriendo a la ciencia y la tecnología, confiando en que estas resolverán todos los problemas humanos.