Existencia Divina y Conocimiento Humano: Visiones de Aquino, Marx y Parménides

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Tomás de Aquino: La Existencia de Dios

Para Santo Tomás de Aquino, la esencia y la existencia coinciden en Dios. Dios es aquel ser cuya esencia es igual a su existencia. Dicho de otra forma, lo característico del ser de Dios es existir; existe por sí mismo y da la existencia a todo lo creado. Por ello, la potencia y el acto en Él coinciden. Dios es un ser que ya es todo lo que puede llegar a ser.

Tomás afirma que para acceder a Él existe la teología (que se basa en la revelación), pero también es posible la teología natural, una ciencia constituida desde la razón y que forma parte de la metafísica. Que Dios existe es el primer dato de la revelación, pero la afirmación “Dios existe” no es evidente por sí misma, ya que el conocimiento humano parte de los sentidos, y para estos no es evidente dicha existencia.

Por ello, es necesaria la demostración racional de su existencia partiendo de los seres creados. Convencido de que es posible una demostración rigurosa de que Dios existe, Santo Tomás elabora cinco vías o argumentos:

  1. La vía del movimiento: Partiendo de que todo lo que se mueve en el mundo es movido por otro, es necesario recurrir a un primer motor inmóvil, que mueva sin ser movido (Dios).
  2. La vía de la causalidad eficiente: Partiendo de que todo lo que existe aparece como efecto de una causa que lo ha producido, surge la necesidad de una causa primera incausada (Dios).
  3. La vía de la contingencia de los seres: Los seres contingentes (que pueden existir o no existir) exigen la existencia de un ser que no haya comenzado a existir, un ser no causado, que exista por sí mismo: un ser necesario.
  4. La vía de los grados de perfección: La existencia de perfecciones limitadas y desiguales en las criaturas exige la existencia de un ser en el que estén realizadas en grado máximo estas perfecciones (Ser perfectísimo).
  5. La vía del orden o Causa final: El orden cósmico, que no puede haberse dado a sí mismo y se manifiesta incluso en seres no inteligentes, exige la existencia de una inteligencia ordenadora suprema.

Sin embargo, demostrar la existencia de Dios no es suficiente. Nuestro lenguaje es limitado para poder expresar con propiedad el conocimiento de Dios. Lo que podemos afirmar sobre Dios partirá siempre de los seres que, como efectos que son, nos elevan a Dios como causa. Así pues:

  • Por la vía de la negación (via negationis), separamos de Dios todo lo que no puede pertenecerle porque supone alguna limitación o imperfección.
  • Por la vía de la analogía (via analogiae), afirmamos todo lo que conocemos en las criaturas elevándolo al grado máximo, por lo que Dios es absolutamente bueno, libre, etc.

Marx: Crítica a la Religión

Según Feuerbach, la causa de la alienación religiosa está en que el hombre no reconoce que la idea de Dios es algo que él mismo ha creado. La idea de Dios es una proyección de las cualidades humanas más elevadas (reducción de la Teología a Antropología). El hombre no reconoce que la imagen de la divinidad es obra suya y ve a Dios como algo exterior y extraño que le exige adoración y obediencia.

Marx consideró que la crítica de Feuerbach a la religión era inadecuada porque este filósofo no consiguió entender la razón última de la aparición de la religión. Marx sostiene que la alienación religiosa se produce a partir de las propias condiciones miserables de existencia: el individuo se refugia en un mundo trascendente para escapar de la miseria económica real. La religión es un poderoso medio para justificar los privilegios de las minorías dirigentes y para aletargar la capacidad de respuesta del resto de la sociedad ("La religión es el opio del pueblo").

La superación de la alienación religiosa consiste en la transformación de las condiciones materiales que hacen posible la ilusión religiosa, es decir, consiste en la actividad revolucionaria (praxis) y en la destrucción de la ideología que falsifica la realidad.

Parménides: Razón frente a Sentidos

Parménides de Elea habla de la razón como una facultad opuesta a los sentidos. Para este autor presocrático, la vía de la verdad es el resultado de hacer uso exclusivo de la razón, que nos muestra que el Ser es único, inmóvil y eterno. En cambio, los sentidos nos engañan y nos muestran una pluralidad de seres que se mueven, cambian, nacen y perecen.

Parménides cree que el único conocimiento que puede considerarse cierto es el que nos proporciona la razón, y que solo este conocimiento merece el nombre de episteme (ciencia o conocimiento verdadero). Por otro lado, considera que el conocimiento que nos proporcionan los sentidos es simplemente una opinión (doxa).