Fe y Razón en la Filosofía Medieval: Orígenes y Perspectivas
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Filosofía Medieval: El conflicto entre fe y razón
1. El problema de la fe y la razón en la Edad Media
Origen del problema
El cristianismo, en sus orígenes, no se presenta como una filosofía, sino como una doctrina revelada por Dios que tiene como fin salvar al hombre. Sin embargo, el cristianismo realiza una serie de afirmaciones sobre cuestiones acerca de las cuales había reflexionado siempre la filosofía, como Dios, el mundo y el alma, entre otros.
El cristianismo no utiliza métodos filosóficos para realizar tales afirmaciones. Estas conviven con la filosofía helenística en un mismo mundo, ya que el cristianismo se extiende desde sus inicios por áreas geográficas y dominios culturales de la filosofía.
Los primeros cristianos no procedían de ambientes intelectuales, pero pronto comenzaron a convertirse hombres formados en la filosofía, quienes recurrieron a sus conceptos y doctrinas para defender el cristianismo. Es en este momento cuando empieza a plantearse el problema sobre las relaciones entre fe y razón o entre teología y filosofía.
Diversas soluciones
Ante el problema de las relaciones entre fe y razón, pueden adoptarse dos posiciones: una conciliadora (mayoritaria a lo largo de la filosofía medieval) y otra de oposición. Ambas posturas se encuentran en San Pablo:
- Al narrar su estancia en Atenas en los Hechos de los Apóstoles, intenta unir el mensaje cristiano con las creencias del auditorio pagano, presentando el mensaje no como una ruptura, sino como un complemento y perfeccionamiento de la filosofía griega.
- Les dice a los atenienses que ese "Dios desconocido", al que tienen erigido un altar, es el que él viene a anunciar. Sin embargo, el rechazo de su doctrina le lleva a adoptar una posición distinta.
La postura de San Agustín
- San Agustín mantiene una actitud conciliadora entre fe y razón. No se preocupó nunca de trazar fronteras, ya que ambas tienen como fin esclarecer la verdad, que para él no es otra que la verdad cristiana. Aunque la razón por sí sola no puede alcanzar la verdad, San Agustín sostiene que es necesario comprender mediante la razón lo que se cree.