Felipe II: centralización del poder, rebeliones y bancarrotas de la Monarquía Hispánica
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Resumen
El documento repasa la política interior de Felipe II: la reforma administrativa y la centralización del poder en Madrid, la rebelión de los moriscos granadinos y su redistribución, el conflicto con Antonio Pérez y la revuelta aragonesa, las crisis financieras y las luchas de poder en la corte. Permite entender las tensiones internas del reinado.
Puntos clave
- Felipe II centralizó la administración, desarrolló una burocracia dependiente de su supervisión directa y estableció la capital en Madrid.
- La rebelión de los moriscos granadinos (1568-1571) fue sofocada por don Juan de Austria; Felipe II optó por redistribuir a los moriscos por el interior del norte de España en lugar de expulsarlos a África.
- En 1591, el ejército real derrotó a la aristocracia aragonesa; Juan de Lanuza fue ejecutado y Antonio Pérez huyó a Francia.
- Felipe II reformó los fueros aragoneses, restando muchos de sus privilegios.
- La Monarquía fue declarada en bancarrota en 1557, 1560, 1575 y 1596, debido al peso de los gastos militares y a las deudas heredadas de Carlos I.
- Las luchas cortesanas entre el duque de Alba y el príncipe de Éboli (después Antonio Pérez) se agravaron tras el asesinato de Escobedo en 1578.
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Política Interior de Felipe II: Conflictos Internos y Centralización del Poder
Felipe II modernizó y reforzó la administración de la Monarquía Hispánica, apartándola de las tradiciones medievales y de las aspiraciones de dominio universal que había representado la Monarquía Católica de su padre, Carlos I. Los órganos de justicia y de gobierno sufrieron notables reformas, al tiempo que la corte se hacía sedentaria, perdiendo agilidad. Desarrolló una burocracia centralizada, sobre la cual ejercía una supervisión directa y personal de los asuntos. Hispanizó y centralizó el poder al instalar la capital de su imperio en Madrid.
La Rebelión de los Moriscos (1568-1571)
En 1525, Carlos I había concedido a los moriscos españoles un plazo de cuarenta años para el abandono de sus prácticas. El plazo expiraba, pues, en 1565. Debido a un apoyo prometido por los turcos, los moriscos granadinos se rebelaron en 1568. Para evitar la llegada de los musulmanes africanos, don Juan de Austria actuó con rapidez y consiguió una brillante victoria en un terreno difícil. Fueron expulsados del Reino de Granada 85.000 moriscos. Sin embargo, Felipe II, contra lo que le aconsejaban, no optó por la expulsión a África, sino por una complicada redistribución de los moriscos granadinos por las zonas del interior del norte de España: Soria, Burgos, Palencia, Zamora, Santander, Ávila, Segovia, Salamanca y León.
El Caso de Antonio Pérez y la Revuelta de Aragón (1591)
En Aragón, el régimen señorial era muy duro. Felipe II intentó cambiar la jurisdicción señorial por la real, con el apoyo del pueblo, pero la aristocracia se rebeló. En estas circunstancias, Antonio Pérez, secretario del rey y fugitivo de las cárceles castellanas, se acogió a la protección del Justicia de Aragón, Juan de Lanuza. El ejército real, en septiembre de 1591, venció al aristocrático. Juan de Lanuza fue ejecutado, pero Antonio Pérez logró huir a Francia. En buena medida, fue el creador de la "leyenda negra" antiespañola. Felipe II reformó los fueros aragoneses, restando muchos de sus privilegios.
Crisis Financiera y Bancarrotas
Las cuestiones financieras sobrepasaron a Felipe II, dado el peso de los gastos militares sobre la maltrecha Hacienda Real. La preocupación por el estado de las finanzas fue motivo de los mayores desvelos del rey. Su padre le había dejado una herencia de deudas muy altas, debiendo grandes cantidades a banqueros alemanes y genoveses. Los gastos superaban a los ingresos y la bancarrota llegó el segundo año de su reinado, en 1557. No sería la única. Felipe hubo de declarar a la Monarquía en bancarrota en tres ocasiones más (1560, 1575 y 1596).
Luchas de Poder en la Corte
Alrededor del rey se disputaban el poder dos "partidos": el del duque de Alba y el que encabezaron primero el príncipe de Éboli y más tarde Antonio Pérez. Las luchas entre ambas redes se exacerbaron a raíz del asesinato del secretario Escobedo (1578), culminando con la detención de Pérez y el confinamiento de Alba. Desde entonces hasta el final del reinado, dominó el poder el cardenal Granvela, coincidiendo con la época en que, gravemente enfermo el rey, se alejó de los asuntos de gobierno y delegó en Juntas de nueva creación.
Preguntas frecuentes
¿Qué consecuencias tuvo la rebelión de los moriscos granadinos?
Tras la victoria de don Juan de Austria, unos 85.000 moriscos fueron expulsados del Reino de Granada. Felipe II los redistribuyó por zonas del interior del norte de España en lugar de enviarlos a África.
¿Por qué se declaró en bancarrota la Hacienda de Felipe II?
Los gastos militares superaban a los ingresos y el rey heredó de su padre una deuda muy alta con banqueros alemanes y genoveses. La Monarquía fue declarada en bancarrota en 1557, 1560, 1575 y 1596.
¿Qué ocurrió con Antonio Pérez en Aragón?
Antonio Pérez se refugió bajo la protección del Justicia de Aragón, Juan de Lanuza. Tras la derrota de la aristocracia aragonesa en 1591, logró huir a Francia.
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