Fuerzas Políticas y Reinado de Amadeo de Saboya: Un Análisis Histórico
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Las FUERZAS POLÍTICAS: El AUGE del republicanismo
El nuevo panorama político
A partir de 1868, se identifican 4 grandes tendencias políticas. A la derecha, los **carlistas** se presentaban a las elecciones con un programa que defendía el mantenimiento del catolicismo y la monarquía tradicional. También a la derecha, los **moderados**, fieles a Isabel II, buscaban su retorno al trono. Contaban con el apoyo de la burguesía agraria, liderados por Antonio Cánovas del Castillo.
En el centro, se encontraba la **conjunción monárquico-democrática** (Unionistas, Progresistas, Monárquicos demócratas), que defendía un gobierno democrático, respetando las libertades públicas y la soberanía nacional. Tenían el apoyo de la burguesía financiera e industrial, así como de las clases medias.
A la izquierda, el **Partido Republicano Federal** (partido democrático) propugnaba un sistema de pactos entre los distintos pueblos. Defendían la forma republicana de gobierno y la separación de la Iglesia del Estado. Los **benévolos**, liderados por Pi y Margall, creían que el liberalismo debía establecerse de arriba abajo, impulsado por el Gobierno. Los **intransigentes**, por otro lado, apoyaban la insurrección popular para proclamar la república federal, proponiendo que los diferentes territorios se declarasen independientes para luego pactar su unión a una república federal, construyendo así un estado federal de abajo a arriba.
Los **unitarios**, liderados por Castelar, eran un sector de los republicanos que diferían en la forma de organización del estado republicano. Defendían una república unitaria y mantenían una posición más conservadora desde el punto de vista político.
El republicanismo federal
El republicanismo federal contaba con el apoyo de la pequeña burguesía, las clases populares y los obreros y campesinos, antes de que estos se inclinaran hacia las ideas anarquistas y socialistas. El auge del republicanismo se debió también a que las reformas prometidas por los progresistas y demócratas no se llevaban a cabo. La revolución de 1868 planteó reivindicaciones de carácter social muy avanzadas, debido a la implicación de las clases populares, que buscaban solucionar problemas como las condiciones de trabajo, los salarios o el reparto de las tierras. Las primeras revueltas se produjeron tras la caída en 1868.
EL REINADO de Amadeo de Saboya (1871-73)
Un monarca para un régimen democrático
Prim fue el encargado de tratar con los embajadores extranjeros y de negociar para establecer el candidato más idóneo para ocupar el trono español. El elegido fue Amadeo de Saboya, un hombre con una concepción democrática de la monarquía.
El nuevo monarca llegó a España tres días después del asesinato de Prim, su principal defensor.
Las dificultades de la nueva dinastía
El reinado de Amadeo I estuvo marcado por problemas económicos, insurrecciones republicanas, conflictos carlistas, la desintegración de la coalición gubernamental y la Guerra en Cuba. Las oposiciones provenían de la aristocracia y el clero, el ejército, los moderados, parte de los unionistas y progresistas, y los republicanos.
El nuevo rey tenía poco apoyo, ya que solo satisfacía a los progresistas y unionistas, aunque no todos los grupos políticos estaban conformes. El clero y las diferentes camarillas estaban en contra. Una vez establecido el sufragio universal y las libertades políticas, Saboya quiso consolidar un régimen democrático. Durante los dos años que estuvo Saboya en el poder, tuvo dificultades como los problemas económicos del Estado, que seguían siendo graves, lo que le obligó a recurrir a la emisión de más deuda pública.
Una inestabilidad permanente
Amadeo I contó con la oposición de los moderados desde el comienzo de su reinado. Estos seguían siendo fieles a los Borbones. Cánovas del Castillo, dirigente principal, convenció a los unionistas y progresistas de que la monarquía de los Borbones era la garantía del orden y la estabilización frente al liberalismo de la monarquía de Saboya. También tenía el apoyo de la Iglesia.
Los carlistas, que se vieron beneficiados por la revolución de la Gloriosa, volvieron a manifestarse en contra de las pretensiones de Saboya de asentar el trono. Su candidato era Carlos VII. Los republicanos y los grupos populares también estaban en contra de Saboya. Por otra parte, en 1868 comenzó un conflicto en la isla de Cuba, otra dificultad para la monarquía. El final del reinado de Saboya fue causado por la desintegración de la coalición gubernamental (unionistas, demócratas y progresistas). Finalmente, Saboya renunció al trono y se fue de España.