Fundamentos de la Moral y la Ley Natural en Santo Tomás de Aquino

Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 3,37 KB

Para Santo Tomás de Aquino, el hombre es una criatura creada, racional y social (Ley Positiva). Además, por su condición de ser creado, todos los seres participan de la Ley Eterna (LE), que es el fundamento trascendente de la moral; la diferencia radica en que las cosas participan de ella de forma pasiva, mientras que los seres humanos lo hacen de forma activa.

Características de la Ley Eterna y la Ley Natural

La Ley Eterna es la norma suprema de la moralidad y el fundamento de la Ley Natural (LN). Esta última posee tres características fundamentales:

  • Universal: corresponde a la esencia de todo ser humano.
  • Inmutable: el primer principio de la razón práctica no cambia.
  • Evidente: nadie puede alegar ignorancia en la moral, ya que es un constituyente intrínseco del ser humano.

La Ley Eterna se imprime en todo lo creado, por lo que se conoce de manera inmediata y la aplicamos a través del juicio práctico (sindéresis) o de la conciencia moral. Como somos seres racionales, nos afecta la Ley Natural, que es de carácter moral y, por ello, existe la posibilidad de la conducta inmoral. De esta manera, Santo Tomás afirma que la LN es un acto de la razón práctica (marcada por la contingencia), comparable a los principios de la razón teórica (caracterizada por la necesidad), cuyos primeros principios son: "el ser es" y el "principio de no contradicción". La diferencia con la razón práctica es que en la razón teórica estamos en el terreno de la necesidad, mientras que en la práctica nos hallamos en el de la contingencia (lo posible).

El Primer Principio de la Moralidad

El primer principio de la moral establece que el bien es aquello a lo que todos los seres apetecen. De este principio se sigue un precepto fundamental: el bien ha de hacerse y el mal ha de evitarse. Este precepto es inmutable, ya que no cambia; lo que varían son los preceptos secundarios, es decir, las diferentes maneras de entender lo bueno, pero la esencia del bien es inmutable, a pesar de que la moral sea un acto de la razón práctica.

Comparativa con la Ética Kantiana

Frente a Immanuel Kant, la moral para Santo Tomás no es "pura", ya que incluye las inclinaciones naturales (pasiones). Esto significa que los seres humanos, en tanto que somos:

  1. Sustancia: intentamos conservar nuestro ser.
  2. Animales: intentamos conservar la especie (reproducción).
  3. Racionales: buscamos la verdad.

A diferencia de Kant, la moral tomista tampoco es autónoma, ya que los principios vienen dados por Dios y el sujeto no se los otorga a sí mismo. Por último, para Santo Tomás, la moral es el fundamento de la Ley Eterna y es esta concepción creatural la que busca resolver los problemas del liberalismo (donde el individuo pretende una autonomía absoluta frente a Dios) y del comunitarismo (donde la ley se somete exclusivamente a la voluntad de la comunidad).