El Imperio de Carlos V: Herencia, Conflictos y Legado
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El Imperio de Carlos V
El patrimonio del Emperador
Tras la muerte de Isabel la Católica, su hija Juana fue nombrada reina de Castilla y su marido Felipe el Hermoso heredero de los territorios de Borgoña y del patrimonio de la Casa de Austria (de origen alemán, desde 1273. Amplió sus posesiones debido a acertadas políticas matrimoniales hasta conseguir una herencia que llegaría a Carlos V, pero que cuando este murió se dividió en dos: la rama austríaca (se mantuvo como la cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico hasta 1806 cuando desapareció) y la rama española (que reinó hasta la muerte de Carlos II en 1700)). De la unión de Juana y Felipe nació el príncipe Carlos en 1500 en Gante (Flandes). La temprana muerte de Felipe y la incapacidad mental de Juana originó que Fernando el Católico se convirtiera en Regente de Castilla en 1507, aunque tal cargo fuera desempeñado por el Cardenal Cisneros. En 1516 Carlos I, con 17 años, se hizo cargo del patrimonio de sus abuelos. En 1519 fue proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V. Carlos de Habsburgo recogió las herencias de sus abuelos: de Isabel I, la Corona de Castilla incluyendo América; de su abuelo Fernando, Aragón, y los territorios italianos; de su abuela María de Borgoña, Países Bajos, Franco Condado; y de su abuelo Maximiliano, Austria y los derechos a la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que podía ser elegido emperador.
El ideal imperial
A medida que Carlos iba recibiendo herencias fue configurándose una idea imperial, que fue calificada en algunas ocasiones como monarquía universal, la cual se reafirmó cuando Carlos V fue elegido como emperador del Sacro Imperio en 1519. Personas muy cercanas al emperador vieron en él una figura llamada a establecer la paz universal cristiana o la universalidad del cristianismo, salvar la unidad de la Iglesia y luchar contra el Islam. De estas ideas participaron Erasmo de Róterdam y Luis Vives. Se le puede considerar como un monarca cosmopolita, ya que no dispuso de una capital fija ni de una residencia permanente. Sus posesiones fueron extensas, pero también muy distantes. El Imperio era un conjunto de reinos, cada uno con sus propias leyes e instituciones, los cuales se unían bajo la figura del emperador.
Finalmente, esa idea de monarquía universal terminó extinguiéndose, ya que Carlos tuvo que centrarse en la defensa de sus territorios frente a enemigos exteriores (rey de Francia; sultán del Imperio Otomano) y a movimientos dentro de su propio territorio que estaban en contra del emperador.
Los conflictos interiores
El primer conflicto interno surgió a la llegada del rey (1517), porque éste había sido educado en Flandes y no sabía español, aunque fue reconocido por las Cortes de Valladolid. En 1520 fue designado emperador en Alemania. Mientras Carlos estuvo fuera, dejó como regente a Adriano de Utrecht, estallando, a causa de tal cargo, varias revueltas. La revuelta de los Comuneros en Castilla (1520-1522) fue protagonizada por clases urbanas a las que se les añadieron campesinos. Sustituyeron los poderes municipales por las juntas. Pedían que el rey volviera a Castilla, que aprendiera español, que aumentara la participación de los municipios en el poder, que no utilizara el dinero de Castilla para sus actividades en Europa, que la lana de Castilla fuera trabajada allí, etc. Los comuneros fueron vencidos en Villalar el 23 de abril de 1521. Sus líderes fueron Padilla, Bravo y Maldonado. La revuelta de las Germanías en Valencia (1519-1523) fue de carácter antiseñorial, en la que las clases urbanas más bajas se rebelaron contra los señores. Las germanías eran hermandades armadas fundadas por los gremios de las ciudades costeras para defenderse de los frecuentes ataques de los piratas berberiscos. Los agermanados pedían el control de los gremios sobre los municipios, la abolición del dominio señorial y de los impuestos feudales. Estos movimientos fueron perdiendo fuerza y unión y comenzaron a sufrir derrotas. Finalmente fueron vencidos y los cabecillas fueron duramente castigados por las tropas imperiales y la nobleza local.