Manifiesto Carlista de 1833: Contexto Histórico y Características
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,53 KB
Manifiesto Carlista de 1833: Contexto y Propósito
Es una proclama, un manifiesto público de tipo político. El autor es anónimo, su ideología política es de tipo carlista. El destinatario es la población alavesa, lo que nos concreta también la situación espacial del documento.
Está fechado en octubre de 1833, pocos días después de la muerte del rey Fernando VII, que había creado un importante problema sucesorio: el nacimiento de su hija, Isabel, parecía garantizar la continuidad dinástica, pero estaba en vigor la Ley Sálica, que impedía el acceso al trono a las mujeres. Fernando, influido por su mujer María Cristina, derogó la ley mediante la Pragmática Sanción, que abría el trono a su hija y heredera. Pero el sector más ultraconservador de los absolutistas se negó a aceptar la nueva situación y, agrupados en torno al príncipe Carlos, hermano del rey, presionaron para quitar la Pragmática Sanción. En 1833 muere el rey, reafirmando en su testamento a su hija, de tres años de edad, como reina, y nombrando regente a María Cristina hasta la mayoría de edad de Isabel. Pero Carlos se proclamó también rey, iniciándose un levantamiento absolutista en el norte de España. Comenzaba así la Primera Guerra Carlista.
Respecto a la finalidad del documento, es claramente propagandística, ya que intenta atraer a la población alavesa a la causa carlista, como lo demuestra el estilo utilizado, pleno de referencias directas y elogiosas a los destinatarios.
Características e Implantación del Carlismo
Ideas Fundamentales del Carlismo
Este texto refleja con claridad muchos aspectos del movimiento carlista. El carlismo se presenta como una ideología tradicionalista y antiliberal. A través del texto podemos observar algunas de sus ideas más importantes:
- La defensa del absolutismo. Lógicamente, el antiliberalismo está presente en todo el documento, y se identifica con robos, asesinatos, inmoralidad, antipatriotismo y sacrilegios.
- La defensa de la religión. En el texto se hacen continuas referencias al Sumo Hacedor, al Dios Santo y al carácter católico de la población alavesa.
- La permanencia de los fueros y privilegios típicos del Antiguo Régimen.
Implantación Geográfica y Social
Otro aspecto del carlismo es su implantación geográfica y social. El fenómeno carlista fue más general en las provincias forales del Norte y en otras zonas antiguamente forales: Aragón, Cataluña, Valencia, Galicia o Castilla.
Socialmente, el carlismo fue un movimiento tan heterogéneo como el liberalismo. Sus grupos dirigentes provienen de la Iglesia, en su mayoría antiliberal y muy perjudicada por las desamortizaciones de los bienes eclesiásticos que suponían la pérdida de privilegios en la Iglesia. El apoyo de la pequeña nobleza local, oligarquías rurales y ciudadanas que tenían miedo de que el liberalismo pudiera acabar con los fundamentos tradicionales de su poder. El carlismo contó también con el apoyo de sectores amplios del artesanado y del campesinado.
La Primera Guerra Carlista (1833-1840)
La Primera Guerra Carlista (1833-1840) se desarrolló en dos escenarios geográficos: Navarra y el País Vasco, en primer lugar, y el interior de Cataluña, Bajo Aragón y el Maestrazgo, en el levante peninsular. Presentó también dos fases.
Fases de la Guerra
Primera Fase (1833-1835)
En la primera (1833-1835), los triunfos carlistas del general Zumalacárregui en la zona norte permitieron a don Carlos crear una monarquía alternativa en Navarra.
Segunda Fase (1836-1840)
En su segunda fase (1836-1840), la guerra empezó a decantarse hacia el bando liberal. Los carlistas iniciaron con poco éxito una estrategia consistente en realizar largas expediciones fuera de sus territorios para ampliar su base geográfica. Estas costosas expediciones desgastaron sus recursos y fomentaron la aparición en sus filas de una corriente de opinión favorable a pactar con los liberales y poner fin a la guerra. Muerto Zumalacárregui, el general Rafael Maroto acordó la firma del Convenio de Vergara (1839) con el liberal Espartero.