El individualismo según Thomas Hobbes

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T. JUSTICIA MARXISMO: Karl Marx (Alemania, 1818-1883) y Friedrich Engels (Alemania, 1820-1895) rechazaron la pretensión anarquista de abolir el Estado a corto plazo y en su lugar propusieron que la clase obrera se apoderase por un tiempo de esta «institución burguesa» y se sirviese de ella para avanzar hacia una nueva sociedad en la que el Estado ya no fuese necesario. Consideran que la historia de la humanidad ha sido hasta ahora una larga lucha entre explotadores y explotados, entre los poseedores de los medios de producción y quienes no poseen otra cosa que su fuerza de trabajo. En esa larga historia, el marxismo distingue varias fases llamadas «modos de producción»: el comunismo primitivo, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo. Este último también está condenado a ser sustituido, tras la revolución que ha de liderar la clase obrera, por un nuevo modo de producción transitorio: el socialismo. Este se ha de caracterizar por un modelo de justicia que responde al siguiente principio: «Exigir de cada uno según su capacidad y dar a cada uno según su contribución». Posteriormente, cuando el Estado socialista haya conseguido la sobreabundancia de bienes, se supone que se alcanza una nueva y definitiva fase de la historia de la humanidad: el comunismo. En esta fase, el principio de justicia sería este otro: «Exigir de cada uno según su capacidad, dar a cada uno según su necesidad». Por otra parte, en el pensamiento de Marx podemos destacar dos conceptos importantes: Ideología. En cada momento histórico del pasado siempre ha habido una clase social dominante que ha conseguido explotar a la clase dominada mediante la difusión de un conjunto de ideas engañosas que provocan la resignación y el conformismo, desactivando cualquier posibilidad de rebelión frente a la injusticia. Estas ideas proceden sobre todo de la religión, pero también de la filosofía, de la literatura y, en general de la cultura. Alienación. En el sistema capitalista, el trabajador se encuentra «alienado», es decir, ajeno a su verdadera realidad. No solo porque permanece engañado, sino también porque la clase dominante le arrebata gran parte del producto de su trabajo (la «plusvalía») y por ello el trabajador llega a encontrar su labor como algo ajeno a él, como una pesada y odiosa carga. Thomas Hobbes, LOCKE, Rousseau Situación inicial Guerra de todos contra todos: miedo e inseguridad. No hay normas, ni derechos, ni obligaciones.    Paz precaria. Todos tienen derechos naturales a la vida, libertad y propiedad, pero no hay un juez común con autoridad.             Igualdad natural de individuos aislados, pero hay problemas de subsistencia. No hay derechos previos al contrato. Contrato político Entre todos los individuos a favor de un soberano con poder ilimitado.     Doble contrato: entre todos los individuos para crear el Estado y entre los individuos y los gobernantes.    Entre todos los ciudadanos a favor de la comunidad. Fines del Estado resultante Estado como garante de la paz, del orden y de la seguridad.    Estado como agencia protectora que evite que cada individuo tome la justicia por su mano.    Estado como expresión de la voluntad general de la comunidad unida. El pueblo ha de participar en las decisiones. EUDANISMO DE Aristóteles Consecuente con esa tradición de los héroes virtuosos, Aristóteles considera que la bondad moral reside en forjarse un buen carácter. Una buena persona, a su juicio, se comporta adecuadamente para llevar una vida buena, una vida plena. Aristóteles usa el término griego eudaimonía, que suele traducirse por «felicidad», pero en el sentido de autorrealización. Por eso se denomina «eudemonismo» a esta teoría ética. Para forjarse un buen carácter no basta con saber lo que está bien y lo que no; es preciso que la persona se esfuerce por comportarse en consecuencia con ese saber, de manera que se convierta en una persona virtuosa. Las virtudes morales son aquellas cualidades que sería deseable que tuvieran todas las personas, como, por ejemplo, la compasión, la generosidad, la sinceridad, la laboriosidad, la confiabilidad, la moderación, la justicia, etc. Aristóteles considera que las virtudes se pueden entender mejor si las pensamos como el término medio deseable entre dos extremos indeseables, que serían vicios: uno por exceso y otro por defecto. Por ejemplo, una persona realmente generosa es aquella que tiene adquirido el hábito de ayudar a otras personas con sus propios recursos, pero controlando sus gastos de tal modo que mantenga cierto equilibrio entre la tacañería (defecto) y el despilfarro (exceso).