Inmortalidad del Alma: Los Argumentos Filosóficos de Sócrates

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El primer argumento de Sócrates para defender la existencia del alma antes de nacer es el ciclo eterno de los contrarios. Existe un ciclo eterno donde las almas pasan de esta vida al más allá y los vivos nacen de los muertos, así como si los muertos fueran vivos previamente. Si eso es verdad, nadie puede dudar de la inmortalidad del alma. Los contrarios nacen de los contrarios, así la muerte es lo opuesto de la vida y surge de esta; la vida surgirá de la muerte, como el despertar del sueño y a la inversa. Así, estar muerto es lo contrario de vivir, como viceversa: así, de los muertos nacen las cosas vivas y de los vivientes, los muertos. Y la naturaleza se equilibraría, no quedando coja, porque al proceso de morir le correspondería el de renacer. Las cosas se compensan siempre generándose unas de otras, como en una especie de movimiento circular.

Argumento a partir de la reminiscencia de las ideas

Para nosotros, aprender no es otra cosa que recordar. Si es así, necesariamente nosotros hemos debido haber aprendido en un tiempo anterior lo que ahora recordamos, lo que no sería posible si nuestra alma no hubiera estado en algún lugar antes de nacer en esta forma humana. De modo que el alma es inmortal. Lo que se recuerda no proviene de la experiencia, sino del saber que ya posee el alma.

Sócrates hace aquí una exposición de la teoría de la reminiscencia y evoca la idea de igualdad que nos permite conocer los objetos iguales en este mundo. Debemos haber recibido el conocimiento de las Ideas de Belleza, Bien, etc., antes de haber nacido y ahora lo recordamos a través de las percepciones, ya que lo habíamos perdido. Queda demostrado que el alma existe antes del nacimiento, pero no que siga existiendo después de la muerte.

Argumento a partir de la simplicidad del alma

Lo que es siempre de la misma manera es lo simple, y lo que cambia es lo compuesto. De la misma forma, la realidad invisible se encuentra siempre en el mismo estado y la visible en permanente cambio. El cuerpo es similar a los seres visibles y el alma a los invisibles. El alma es lo que se relaciona con lo divino y lo inmortal, lo inteligible, lo uniforme y lo indisoluble; solo se puede conocer a partir del razonamiento. En definitiva, mientras que al cuerpo le corresponde disolverse y desaparecer, al alma le corresponde ser completamente indisoluble o aproximarse a ese estado.