John Locke y el Fundamento de la Tolerancia Religiosa en la Sociedad Política

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John Locke y la Tolerancia Religiosa

Fundamentos y Peligros de la Religión

John Locke consideró a Dios como el fundamento y garante de la razón, pero reconoció que la religión constituía un serio peligro para la paz y el orden.

Locke reconoce que si en asuntos de conocimiento la razón cuenta con sus límites, en asuntos religiosos no será menos. Nadie, por tanto, está en posesión de la verdad religiosa. Pero la religión nace de la convicción, constituyendo una instancia íntima en la que la autoridad política ni puede ni debe intervenir. Locke, con ello, postulará la defensa de la libertad religiosa y la apuesta por la tolerancia.

Argumentos a Favor de la Tolerancia

Los argumentos que Locke esgrime a favor de la tolerancia son:

  • Los males que sufre la comunidad política no son producto de la división religiosa, sino de la intolerancia humana.
  • La intolerancia es contradictoria con los postulados de amor y caridad cristianos.

Iglesia, Estado y Coacción Religiosa

Iglesia y Estado poseen intereses diferentes y para satisfacerlos deben echar mano de autoridades también distintas. Pero así como en la sociedad civil la autoridad es necesaria, en la comunidad religiosa se podría prescindir de ella, ya que se trata de una ‘sociedad de hombres voluntariamente reunidos’; no hacen falta, pues, ni obispos ni sacerdotes.

No hay razones para la coacción religiosa: primero, porque nadie puede estar seguro de conocer la verdad absoluta sobre la salvación (límites en el conocimiento); y segundo, porque el alma no se cura contra su voluntad y convencimiento. Como vemos, lo que Locke ataca es el dogmatismo fanático.

Separación de Planos y Prudencia Política

El autor insiste en que no hay que confundir los planos civil y religioso. La confesión religiosa y la salvación del alma no son asuntos de Estado; la tolerancia, pues, es una cuestión de prudencia política. Los magistrados no pueden legislar ni exigir obediencia en terrenos que no son de su incumbencia. Al Estado tan sólo debe interesarle la paz y seguridad ciudadanas y que el ejercicio de la religión sea compatible con tales fines.

Límites de la Tolerancia

¿Tiene límites la tolerancia? ¿Qué hacer en caso de conflicto civil y religioso?

A este respecto, el prudente y optimista Locke, que confía en los buenos criterios religiosos, afirma que si el Estado y la Iglesia se mueven por el bien del pueblo o de las almas, los medios que utilicen para ello no pueden ser tan diferentes. Los límites de la religión debe ponerlos el Estado siempre que esta atente contra sus fines.

Por tanto, para Locke, la libertad ha de tener unos límites y deberán ser excluidas de los beneficios de la tolerancia aquellas opiniones que son contrarias a la sociedad humana o a las reglas morales que ‘son necesarias para la preservación de la sociedad civil’.

Los límites de la tolerancia alcanzan también al ateo, que, según el autor, carece de palabra fiable. Para Locke, por tanto, la libertad religiosa es un principio básico de la sociedad política.