El Legado de Rousseau: La Infancia como Revolución Pedagógica

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Se escoge a Rousseau como figura que marcó un cambio radical entre dos mundos al priorizar el concepto de infancia. A pesar de que autores anteriores ya habían introducido pequeños cambios (como considerar al niño como un ser miniatura de los adultos), no fue hasta Rousseau donde se dio este cambio como tal. Se entiende la diferenciación de mundos de forma cultural; en estas dos realidades podemos observar cómo están formados por valores diferentes. Esta división entre mundos recuerda al pensamiento de Rousseau sobre el ser humano en estado de naturaleza: un buen salvaje, sin malicia ninguna. Esto se vincula al concepto de inocencia, ya que son dos conceptos íntegramente ligados (inocencia → estado de naturaleza → infancia). La concepción de inocencia tiene una evolución análoga (similar) a la de la concepción de la infancia.

El Concepto de Inocencia

Antes de Rousseau:

El niño es un ser proclive al pecado y a la malicia, aunque por naturaleza es un ser fuera del pecado. Se propone como solución una educación "dura" para evitar que se pervierta su inocencia.

En el caso de Rousseau:

Su malicia e irrupción es el resultado de su socialización, es decir, del contrato social (en el caso de Rousseau, explica que en el momento en que se da la socialización del niño se da su irrupción, provocada por la propia sociedad e interacción con el mundo).

Rousseau y la Reivindicación del Niño

Todos los ilustrados defienden la reivindicación del ser humano. Rousseau es uno de ellos, pero se caracteriza porque él mismo se especializa en la reivindicación del niño. Coincide con los demás ilustrados en la reivindicación del ser humano, pero se diferencia de ellos al considerar que la mejor parte del ser humano es el niño; volcarse en el niño es la forma de alcanzar un mundo mejor. El efecto último de la cadena son las escuelas; la concepción que tenemos de la escuela viene dada por la concepción que tenemos del ser humano.

El Niño como Realidad Humana Completa

Centrarse en el mundo de la infancia se traduce en que el niño no es algo a medio hacer, sino que es una realidad humana, acabada y completa, por lo que no hay que buscar que se convierta en otra cosa. Rousseau es quien da paso a una ideología contemporánea. Este establece una psicología propia, ya que tiene una manera propia de pensar, utilizando una empatía que sirve para ponerse en el lugar de los otros y llegar a tener esta otra perspectiva del ser humano. De esta teoría de Rousseau se llega a la pregunta de si es preciso que los niños sean educados. Contrato social → nueva civilización → sociedad harmónica

La Escuela como Oasis

Por todo esto, Rousseau defiende la escuela, pues es una especie de oasis en un desierto, una forma de proteger a los niños de los vicios de los adultos. Por tanto, en la escuela el niño puede ser niño frente al resto de la sociedad, donde se lo impiden. En la escuela pueden ser niños gracias a los maestros, quienes, a partir de la empatía, les dan un reconocimiento teniendo en cuenta sus valores, prácticas y conocimientos.

Ideal de la Práctica Pedagógica Contemporánea

El ideal de la práctica pedagógica contemporánea viene dado por Rousseau y sus discípulos. Serán sus discípulos quienes se van a centrar en la pedagogía y en la educación. Pedagogía = lo que guía a los niños. Se denomina pedagogía contemporánea porque la concepción de pedagogía va a dar un cambio a partir de Rousseau.

Educación vs. Instrucción

En el momento en que se introduce la empatía y, por lo tanto, su reconocimiento como un mundo distinto, la pedagogía debe cambiar, la forma de acompañarlo debe cambiar. Rousseau afirma que el niño debe realizarse como ser humano, pero de un modo diferente, evitando que entren los vicios y las perversiones tan típicas del mundo adulto.

Esto lleva a una diferenciación entre educación e instrucción:

  • Instrucción: Moldear un adulto a partir de un niño, es decir, dominar al niño para que haga lo que es propio de los adultos.
  • Educar: Guiar. Como se reconoce al niño y se afirma que este sabe lo que quiere, no precisa que los adultos lo delimiten y lo controlen. ¿Por qué sabe lo que quiere? Porque tiene la mayor maestra que se puede tener: los impulsos naturales que lo llevan a hacer lo que hace. La naturaleza es la verdadera pedagoga, y los adultos lo único que deben hacer es controlar que el proceso vaya bien y que se eviten los vicios. Pondrá todo a su disposición para que se realice como un niño como tal. Por lo tanto, la educación es el derecho más importante de los niños.

El Paidocentrismo

Con Rousseau ya tendríamos el denominado paidocentrismo: un mundo que gira en torno al niño. Este reconocimiento es el que propiciará que aparezcan posteriores derechos específicos de la infancia. Podríamos decir que la concepción rousseauniana es positiva, pero el mundo de la infancia es mucho más complejo que eso.

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