Locke y Hume: Críticas al Innatismo, Causalidad, Sustancia y el Yo

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Este documento explora las críticas fundamentales de los filósofos John Locke y David Hume a conceptos clave en la filosofía, incluyendo las ideas innatas, la causalidad, la sustancia y el yo.

Crítica de Locke a las Ideas Innatas

Para Descartes, nuestra mente posee ideas innatas, independientes de la experiencia sensible. Locke argumenta en contra de esta postura, afirmando que, si prescindiéramos de los sentidos, nuestra mente sería como un gabinete vacío.

Los defensores del innatismo argumentan:

  • Todos los hombres están de acuerdo en algunos principios básicos.
  • Esas ideas son universales y válidas.
  • No pueden provenir de la experiencia.
  • Deben ser innatas.

Locke refuta estas ideas con los siguientes argumentos:

  • Los niños, los retrasados y los iletrados no tienen claras esas ideas.
  • Si estas ideas existieran en el campo de la moral, no existiría diversidad de concepciones morales ni de costumbres.
  • La idea de Dios no es universal.
  • El innatismo es innecesario.
  • No hay claridad en el concepto de ideas virtuales innatas.

Para Locke, la idea o concepto aristotélico es un simple complejo de sensaciones. Las sensaciones son la única realidad del espíritu. Estamos ante una tesis inédita que parte de Locke, pero que solo será puesta de manifiesto en Hume: la negación de un conocimiento universal de la realidad.

Crítica de Hume al Concepto de Causa

Hume, un autor empirista, profundiza en la crítica a la noción de causa. ¿Qué queremos decir cuando una cosa es causa de otra? Hume utiliza un ejemplo: una bola golpea a otra, moviéndola. Observamos tres aspectos. Esos tres aspectos se cumplen necesariamente y siempre: si y solo si 1, entonces 2.

Hume observa que la idea de conexión necesaria no deriva de ninguna impresión o experiencia. No podemos demostrar la conexión necesaria en las relaciones causales. No podemos afirmar que sea estrictamente necesaria. Usamos la noción de causa porque nos apoyamos en la costumbre.

Podemos decir que nuestros conocimientos causales sobre hechos se asientan en el hábito y en la creencia. Así llegamos a los límites de nuestro conocimiento y del escepticismo: no podemos tener certeza científica.

Es preciso aclarar que Hume no rechaza la idea de causalidad. Las únicas ciencias que quedan son las matemáticas y la lógica. Cualquier obra que no pertenezca a estos dos tipos se debe considerar inútil y confusa.

Crítica de la Sustancia

La sustancia surge de la imaginación y es utilizada para explicar la permanencia de las cosas. Hume considera que la idea de sustancia no es más que una colección de ideas simples unidas por la imaginación y la costumbre. Con esta teoría, los atributos cartesianos y sus respectivas sustancias quedan en el aire.

Crítica del Yo Pensante

Si alguna impresión diera origen al yo, esta debería ser invariable, pero todas las impresiones son particulares y cambiantes. Para Hume:

  • El yo no es sustancia.
  • El yo no es una idea simple.
  • El yo no es idéntico a sí mismo.

Es la relación de causalidad, basada en la creencia, el hábito y la costumbre, la que refuerza en nosotros una creencia en la identidad personal relacionada por la imaginación. Afirmamos constantemente la existencia de un mundo exterior. La existencia continua de algunos objetos nos la dan muy pocas percepciones que aportan a dichos objetos constancia y coherencia.

La conclusión de todo esto es que, si el mundo queda disuelto, el yo sustancial también. Este pensamiento está caracterizado por el fenomenismo, el psicologismo y el escepticismo.