Marx: Enajenación Laboral y Crítica al Capitalismo
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Marx: Contexto y Enajenación Laboral
La obra de Marx (1818-1883) se nutre de tres fuentes principales: la filosofía clásica alemana, a través de su maestro Hegel; la economía política inglesa de Ricardo y Smith; y el concepto crítico de la razón ilustrada. Su análisis de la sociedad y de la historia tendrá una gran influencia tanto en el ámbito del pensamiento social del siglo XX como en la política efectiva de buena parte de las sociedades de este mismo siglo.
Tema Central: La Enajenación del Trabajo
El tema central de este texto es la enajenación del trabajo, que al final del texto, se compara con la alienación religiosa.
Ideas Principales
- La enajenación en el trabajo consiste en que el trabajo es externo al trabajador, quien no se siente feliz, sino desgraciado.
- El trabajo enajenado es siempre trabajo forzado y autosacrificio.
- La enajenación del trabajo se manifiesta en que este no es del trabajador, no le pertenece a él, sino a otro.
- Así como en la religión, la actividad propia de la fantasía, la mente y el corazón humanos se convierten en una actividad independiente y extraña al individuo.
Relación entre las Ideas
Marx nos describe en este texto las condiciones y consecuencias del trabajo enajenado en el seno de la sociedad capitalista. Las exigencias económicas propias de esta sociedad obligan al trabajador a vender su trabajo, que se convierte en algo ajeno, externo al trabajador. De esta manera, el trabajo, que constituye la característica más definitoria de lo humano, pues a través de él tiene lugar el desarrollo creativo del hombre en todas sus potencialidades, pasa a ser el lugar donde el trabajador se niega a través de su propia actividad. Una actividad que lo hace desgraciado y a la que sólo recurre para satisfacer sus necesidades fuera del trabajo. Una actividad que acaba por hacer del mismo trabajador una cosa más, una mercancía que se vende como cualquier otra en el mercado y que, por eso mismo, deja de pertenecerse a sí mismo para ser, él también, propiedad de ese otro que lo compra.
Por último, Marx compara esa enajenación, ese extrañamiento del trabajo propio de la sociedad capitalista, con el que se produce en el ámbito de la religión.