Nacionalismos en España: Orígenes, Evolución y Diversidad Regional
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 10,39 KB
Los Nacionalismos en España: Un Recorrido Histórico
Este documento aborda la compleja evolución de los nacionalismos en España, desde sus raíces en el siglo XIX hasta su desarrollo en el siglo XX. El siglo XIX marcó el advenimiento del liberalismo político y la clara exaltación del "Patriotismo Españolista", especialmente tras la Guerra de la Independencia. Este liberalismo defendió una estructura estatal centralista y unitaria, reflejada incluso en la Constitución de 1812 (DOC.1), que concebía la nación española como un cuerpo político integrado por todos los habitantes de la Corona, en quienes residía la soberanía. Estas leyes implicaron la abolición del Antiguo Régimen, al someter a todos los habitantes de la nación a las mismas leyes y derechos, eliminando particularismos y privilegios históricos.
Corrientes del Nacionalismo Español
La división del liberalismo en dos grandes corrientes propició la emergencia de dos visiones del nacionalismo español:
Nacionalismo Español Conservador
Consideraba la nación española como una entidad colectiva, forjada a lo largo de la historia. Sus elementos de identidad fundamentales eran:
- La Corona
- El catolicismo
- La Península Ibérica
Esta corriente fue defendida por liberales moderados y conservadores (como Cánovas) y por tradicionalistas católicos (como Menéndez Pelayo). Abogaba por la unidad de la patria, incompatible con cualquier particularismo, y defendía un modelo de Estado centralizado.
Nacionalismo Español Liberal-Democrático
Defendido por demócratas y republicanos (entre ellos, Pi i Margall, Ortega y Gasset, Azaña). Concebía la nación española como un cuerpo de asociados, resultado de la voluntad individual. Sus símbolos distintivos eran:
- La participación democrática
- Las libertades individuales
- El laicismo
Para esta corriente, la unidad de la patria era compatible con los particularismos locales, promoviendo la descentralización administrativa y la autonomía política territorial.
Nacionalismos Periféricos en España
El Nacionalismo Catalán
El nacionalismo catalán fue, quizás, el que se manifestó de forma más activa. Sus elementos diferenciadores clave eran:
- Una lengua propia
- Costumbres y derechos propios
- Un pasado histórico (DOC.2)
Este nacionalismo también se dividió en dos corrientes principales:
Nacionalismo Catalán Conservador
Surgió de las ideas de Prat de la Riba. Sus partidarios fundaron la Liga Regionalista de Cataluña en 1901. Sus éxitos electorales la consolidaron como la fuerza política decisiva en Cataluña, lo que llevó a los gobiernos de Madrid a intentar atraer a la Liga y a sus líderes. En 1913, las presiones catalanistas impulsadas por la Liga culminaron con la aprobación de la Ley de Mancomunidades, y en 1914 se constituyó la Mancomunidad de Cataluña.
Nacionalismo Catalán Progresista y Republicano
Se desarrolló en paralelo al conservador, con Antonio Rovira i Virgili como uno de sus principales representantes. Este nacionalismo se fundamentaba en la democracia, las libertades ciudadanas, el reformismo social, el laicismo y el republicanismo. Se caracterizó por su fragmentación y su estrecha vinculación con el republicanismo. Las reivindicaciones catalanistas fueron severamente reprimidas durante la Dictadura, lo que contribuyó a su radicalización. En 1931, se formó Esquerra Republicana de Cataluña, que se convirtió en el partido de izquierdas más relevante en la región.
El Nacionalismo Vasco
El DOC.3 se centra en la concepción del nacionalismo de Sabino Arana Goiri, fundador del PNV. Nacido en una familia carlista, su pensamiento se oponía abiertamente al liberalismo y a la industrialización. Arana Goiri defendía la independencia de los territorios vascos (Navarra, País Vasco y País Vasco francés) y su unión en una nueva entidad política que denominó «Euskadi», basándose en la libertad de los vascos frente a otros pueblos. El Domingo de Resurrección de 1882 (fecha convertida en el día de la nación vasca) marcó el inicio de la elaboración de sus propuestas nacionalistas. En 1894, fundó "Euskaldun Batzokija", con el objetivo de restablecer la independencia de Euskadi. Su lema era: "Dios y leyes antiguas", su bandera la ikurriña, su idioma el euskera y sus enemigos los "maketos" (inmigrantes españoles).
Sabino Arana definía la nación vasca a partir de elementos como el integrismo católico, los fueros, el euskera, y las costumbres y el folclore tradicionales. La industrialización provocó la llegada de miles de trabajadores españoles a las provincias vascas, lo que fue percibido como una amenaza para las esencias vascas. Por ello, la defensa de la tradición y la pureza vascas implicaba el desprecio hacia los "maketos".
El PNV (Partido Nacionalista Vasco), fundado por Arana, fue el principal órgano de participación política de los nacionalistas, concurriendo a las elecciones desde 1898. Dentro del partido, existían dos tendencias: una radical independentista y otra moderada y posibilista. Durante la Dictadura de Primo de Rivera (desde 1923), sus actividades se limitaron a actos deportivos y culturales, pero recuperaron su unidad y protagonismo en 1930.
El Nacionalismo Gallego
Finalmente, el DOC.4 aborda el nacionalismo gallego. La reivindicación galleguista se originó en el reconocimiento de la pobreza, el atraso y el aislamiento de Galicia, así como en el sentimiento de ultraje ante el olvido y la marginación por parte de los políticos de Madrid. El galleguismo es un proceso evolutivo que se puede dividir en tres etapas:
- Provincialismo (1840-1885)
- Regionalismo (1885-1916)
- Nacionalismo (1916-1956)
Etapas del Galleguismo
Provincialismo (1840-1885)
Sus primeras manifestaciones datan de 1840. Surge la Generación del 46, que puso de manifiesto las características diferenciadoras de Galicia y sus problemas de atraso, ruralización y aislamiento. Esto se expresó en el Pronunciamiento de 1846, liderado por Solís contra el Gobierno, cuyo fracaso resultó en el fusilamiento de los sublevados (conocidos como los Mártires de Carral). En el ámbito cultural y literario, el Rexurdimento (Resurgimiento) recuperó el gallego como lengua popular y literaria.
Regionalismo (1885-1916)
Aparece en Galicia en 1880, formulado desde dos posturas:
- La liberal, liderada por Manuel M. Murguía, quien defendió la existencia de una nacionalidad gallega y reivindicó el derecho a su autonomía política.
- La conservadora, tradicionalista y católica, presentada por Alfredo Brañas Menéndez, quien defendió la idea de la doble patria, buscando conciliar las reivindicaciones regionalistas con la unidad de España. Sus propuestas para Galicia incluían el catolicismo y el corporativismo social gremial como base de las futuras instituciones políticas regionales.
En esta época surgieron las primeras asociaciones galleguistas y de defensa de la lengua (como la Asociación Regionalista Gallega, 1891; o la RAG, 1906). También se fundaron periódicos para la difusión de sus ideales (como A Rexión Galega, 1885).
Nacionalismo (1916-1956)
En 1916, el pensamiento político galleguista afirmó que Galicia era una Nación, defendiendo sus diferencias y caracterizándola por:
- Su lengua (el gallego)
- Su geografía (la tierra gallega)
- Su raza (la celta)
- Su cultura
- Su historia
Dentro del nacionalismo gallego, se diferenciaron dos tendencias:
- Una más tradicionalista, que defendía el catolicismo, el papel de los hidalgos intelectuales y la cultura, representada por figuras como Risco y Otero Pedrayo.
- El nacionalismo democrático, que tomó al pueblo gallego como referente político y buscaba una democracia compatible con el autogobierno de Galicia.
Otros hitos importantes fueron las manifestaciones de las Irmandades da Fala, que se reunieron por primera vez en la 1ª Asamblea Nacionalista. En la difusión de la cultura gallega, destacó la Generación Nós. Durante la Dictadura, las manifestaciones culturales y políticas fueron reprimidas. A partir de 1929, el nacionalismo más progresista y democrático se reorganizó, constituyéndose la ORGA, y en 1931 el PG (Partido Galeguista), que tuvo un gran éxito durante la II República.
Conclusión: La Confrontación de Conceptos Nacionales
El desarrollo de los nacionalismos en España ha llevado a una confrontación constante entre el concepto de un Estado español unitario y los nacionalismos periféricos disgregadores, representados principalmente por Cataluña, Euskadi y Galicia. A pesar de sus diferencias intrínsecas, todos estos movimientos coinciden en la búsqueda del autogobierno como objetivo fundamental.