Ockham y el Nominalismo: Desafío a la Esencia y la Teología Medieval
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Consecuencias de la Crítica Nominalista
La Destrucción de la Teología Natural
Mediante un examen crítico de sus argumentos, el Nominalismo alegó que ciertos postulados de la teología natural carecían de solidez o solo ofrecían una probabilidad limitada. Esta crítica supuso la ruptura de la síntesis teológico-filosófica. A partir de entonces, la teología se fundamentaría exclusivamente en la revelación.
La Destrucción de la Metafísica de las Esencias
Ockham argumentó que la metafísica de las esencias, asimilada y adaptada de la tradición griega, carecía de cabida en la filosofía y teología cristianas, al contradecirlas. Por ello, arremetió vehementemente contra ella.
El Ataque de Ockham a la Noción de Esencia
3.1. La Noción de Esencia en las Filosofías Platónica y Aristotélica
En las filosofías Platónica y Aristotélica, la esencia es el concepto central para explicar la realidad. Cada entidad en el mundo adquiere su identidad a través de la esencia, entendida como los principios universales que determinan la identidad de los seres particulares. Le atribuyen dos características fundamentales: la universalidad (una única esencia para cada conjunto de cosas particulares con la misma identidad específica) y la necesidad (la esencia es ineludible, existe forzosamente). Mientras los seres particulares son transitorios, las esencias son consideradas eternas.
3.2. Asimilación y Adaptación de la Tradición Universalista Griega en el Pensamiento Medieval Cristiano: La Metafísica de las Esencias
A. Inserción de las Nociones de Esencia y Concepto en el Horizonte de la Nihilidad: Las Ideas Divinas
El pensamiento medieval cristiano anterior al siglo XIV intentó asimilar y adaptar la esencia y el concepto, insertándolos en el horizonte de la nihilidad.
El horizonte de la nihilidad es un marco teológico propio del cristianismo, donde el ser se interpreta como creado, ya sea ex nihilo (de la nada) o por la voluntad divina. Gracias a este marco, los pensadores defendieron la existencia de ideas divinas, concebidas como los modelos que Dios poseía en su mente antes de la creación. Estas ideas mantenían una relación de imitación con las esencias, degradando a estas últimas a meras copias. De este modo, se incorporó un tercer elemento fundamental al plano teológico: la idea divina.