El Origen de la Tierra y la Luna: Proceso de Formación y Evolución
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El nacimiento de la Tierra y la Luna.
La teoría planetesimal describe el escenario general en el que debieron formarse los planetas del sistema solar. Desde la atmósfera hasta su núcleo de hierro, la Tierra tiene ordenados los materiales siguiendo una densidad creciente: arriba, los más volátiles; abajo, los más densos. La formación de la Tierra podría haberse producido de la siguiente manera:
· Formación del protoplaneta terrestre:
La unión de planetesimales en el interior del disco nebular que rodeaba al protosol habría originado el protoplaneta terrestre. El aumento de su campo gravitatorio, a medida que incrementaba su tamaño, debió favorecer la unión de nuevos planetesimales. En la zona interna del disco nebular, los planetesimales más abundantes estarían constituidos por hierro y silicatos; sin embargo, también habría otros con mayoría de elementos volátiles en su composición. La consecuencia de los impactos de planetesimales sería un aumento de la temperatura.
· Diferenciación por densidades:
La Tierra primitiva debió estar parcialmente fundida, lo que favoreció que sus componentes mayoritarios se distribuyeran de acuerdo con su densidad. El hierro se desplazó a las zonas más profundas en un proceso que se ha denominado "catástrofe del hierro", el cual propició la formación del núcleo terrestre. Simultáneamente, los gases del interior, entre los que abunda el vapor de agua, escaparon, dando lugar a la atmósfera en un proceso denominado desgasificación del planeta. Esta diferenciación por densidades marcó la evolución de la Tierra; sin ella, puede que no hubiese aparecido la vida.
· Enfriamiento de la superficie y formación de los océanos:
El bombardeo de los planetesimales se redujo a medida que la Tierra fue despejando su órbita y comenzó a enfriarse. Al descender la temperatura de las rocas de la superficie, se favoreció la condensación del vapor de agua, permitiendo que las aguas ocuparan los relieves más bajos y se formaran los océanos.
Esta Tierra de hace 4200 millones de años ya tenía océanos y en ella comenzaban a darse las condiciones para que apareciese la vida.