Política Exterior Borbónica e Ilustración en la España del Siglo XVIII

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Evolución de la Política Exterior Borbónica

El objetivo principal de la política exterior de los Borbones fue revisar el Tratado de Utrecht y recuperar los territorios perdidos, especialmente el sur de Italia, Menorca y Gibraltar.

Felipe V (1700-1746)

Intentó recuperar por la fuerza los territorios italianos perdidos por el Tratado de Utrecht, pero no lo consiguió. Firmó los Tratados de Familia en 1733 y 1743, alianzas con Francia para defender intereses comunes. Por el Tratado de Viena de 1738, obtuvo Nápoles y Sicilia para el infante don Carlos, futuro Carlos III, con la condición de que no pudiera reinar a la vez en Italia y España. Conseguida la recuperación de los territorios italianos, la política exterior buscó la recuperación de Gibraltar y Menorca.

Fernando VI (1746-1756)

Llevó a cabo una política de neutralidad frente a las dos grandes potencias, Francia e Inglaterra. Además, en 1753 firmó el Concordato con la Santa Sede que reforzó el regalismo. El regalismo era el conjunto de privilegios y facultades que algunas monarquías europeas del Antiguo Régimen consiguieron de los papas, como el derecho de presentación de obispos o el patronato regio.

Carlos III (1759-1788)

Volvió a la política de alianzas con Francia por el Tercer Pacto de Familia de 1761. España intervino en la Guerra de la Independencia de las Colonias británicas en Norteamérica a favor de los independentistas. Por el Tratado de Versalles de 1783, España recuperó Menorca.

Carlos IV (1788-1808)

Luchó contra la Francia revolucionaria, siendo derrotada España en 1795 (Paz de Basilea). Poco después, Carlos IV volvió al sistema de alianzas con Francia: firmó el Tratado de San Ildefonso (1796) contra Inglaterra y el Tratado de Fontainebleau (1807) que autorizaba el tránsito por España de tropas francesas en dirección a Portugal y que Napoleón aprovechó para ocupar el país.

La Ilustración en España

La Ilustración fue un movimiento intelectual que se originó en Europa en el siglo XVIII, caracterizado por conceder prioridad a la razón y al conocimiento científico. En España, la Ilustración se desarrolló tardíamente debido a varios factores:

  • La oposición de la Iglesia.
  • El conservadurismo universitario.
  • El desinterés de la nobleza.
  • El escaso peso de la burguesía.
  • La indiferencia y el analfabetismo de la mayoría de la población.

Los ilustrados fueron mayoritariamente nobles y burgueses. Difundieron sus ideas a través de:

  • Las Sociedades Económicas de Amigos del País.
  • La prensa, que nació en el siglo XVIII (ej. El Pensador).
  • Las tertulias de salón, donde se reunían personas cultas para intercambiar experiencias y noticias.

Entre los ilustrados españoles destacan el naturalista Celestino Mutis, el químico Antonio de Ulloa, el pensador Gaspar Melchor de Jovellanos y el literato Leandro Fernández de Moratín.

Bajo el patronazgo real, los ilustrados impulsaron las expediciones científicas y la creación de instituciones como la Real Academia Española, la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La aplicación de los principios ilustrados fue posible gracias al despotismo ilustrado, especialmente durante los reinados de Fernando VI y Carlos III. Estos monarcas se valieron de sus ministros y altos cargos (como el Marqués de la Ensenada, Floridablanca o Jovellanos) para analizar las causas del retraso de España y proponer soluciones. Para ellos, el motor del progreso era el desarrollo de la educación y las ciencias útiles (matemáticas, botánica, física, etc.).