La Prudencia en Aristóteles: Naturaleza y Virtud Racional Práctica
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Fragmento primero del texto 5
En este texto, el tema principal que aborda Aristóteles es la explicación de la virtud intelectual de la prudencia.
El autor intenta establecer en qué consiste la prudencia y cuál es su naturaleza, considerando las cualidades de las personas prudentes, quienes son capaces de razonar o deliberar rectamente sobre lo que es bueno para la acción y la vida humana en general.
A continuación, precisa que no se delibera sobre lo que es necesario; por tanto, la prudencia no es ciencia, puesto que no trata de lo necesario, sino de la acción humana, que es contingente. Tampoco se delibera sobre lo que no puede hacerse (el objeto del arte) y, por ello, la prudencia se distingue del arte, que tiene una función productiva.
Aristóteles concluye definiendo a la prudencia como una virtud racional práctica, que se refiere a lo que es bueno para la vida humana.
Fragmento segundo del texto 5
En este texto, el tema principal que aborda Aristóteles es la explicación de la virtud intelectual de la prudencia.
Distinción entre arte y prudencia
El texto comienza con la distinción entre arte y prudencia:
- Arte: El fin de la producción artística es crear un objeto distinto de ella.
- Prudencia: La acción prudente o buena es un fin en sí misma.
Al final del texto aparece otra diferencia: "existe una excelencia del arte" por la cual quien se equivoca voluntariamente en el arte puede ser buen artista, pero quien actúa mal voluntariamente no es prudente.
La moderación como salvaguarda
Además, Aristóteles añade que una condición que salvaguarda la prudencia es la moderación, pues la persona corrompida por el exceso en el placer o el dolor ya no ve el principio de la acción (el término medio). El exceso destruye el juicio de la prudencia, aunque no afecta a los juicios de la ciencia.
Conclusión sobre la virtud racional
En consecuencia, Aristóteles define la prudencia como una virtud racional práctica, que se refiere a lo que es bueno para la vida humana. Por tanto, en las dos partes racionales del alma, será la virtud de la parte que forma opiniones y no ciencia, pues trata de lo contingente: la acción. Finalmente, no es solo un hábito intelectual, y un indicio de ello es que no puede olvidarse, puesto que va unida a la moderación y a las virtudes del carácter.