Pruebas del palomagnetismo y la deriva continental: estudio de los fondos oceánicos
Palomagnetismo de las rocas y la deriva continental
En la década de 1950, los científicos sabían que la roca de la corteza terrestre de nueva formación registraba la polaridad de la orientación del campo magnético de la Tierra en el momento de su formación.
Estudiando el palomagnetismo de las rocas de diferentes continentes, encontraron pruebas de que, a lo largo de la historia geológica, las rocas se movían de alguna manera en relación con los polos magnéticos de la Tierra. Eran posibles dos interpretaciones: o los polos terrestres se movían en relación con los continentes, o los continentes se movían en relación con los polos. Aparentemente, las rocas presentaban trayectorias polares totalmente distintas según los distintos continentes, trayectorias que coincidían con las posiciones de los continentes contempladas en la teoría de la deriva continental de Wegener.
La curva de deriva polar aparente de Europa y Norteamérica durante los últimos 500 millones de años. El hecho de que se observen distintas trayectorias para cada continente demuestra que son los continentes los que se desplazaron, por lo que al estudiar el palomagnetismo de las rocas se obtienen esas trayectorias ficticias de deriva polar.
Estudio de los fondos marinos
En los años 20 del siglo XX, se creía que el fondo oceánico era plano, formado por grandes llanuras cubiertas de sedimentos. Tras la Segunda Guerra Mundial, y por razones militares, se desarrolló una nueva ciencia, la oceanografía, que se encargó de estudiar los fondos marinos. Con la ayuda de buques oceanográficos equipados con sonar se recogieron datos que permitieron elaborar mapas de los fondos marinos. Se reveló así que estos fondos tenían profundas depresiones (fosas oceánicas), grandes cadenas montañosas (dorsales oceánicas) y extensas llanuras.
En medio del océano Atlántico existía una enorme cadena montañosa que se extendía a lo largo de todo el océano, paralela y simétricamente a sus costas, y que se levantaba más de 2.000 m sobre el fondo del mar. Otras cordilleras oceánicas fueron descubiertas en el Pacífico y en el océano Índico. Además, se descubrió que los fondos oceánicos eran muy jóvenes: no se encontraron rocas de más de 180 millones de años (la Tierra se originó hace 4.500 millones de años), y están formados por materiales volcánicos.
Mapa de los fondos oceánicos
El fondo oceánico comenzó a cartografiarse durante los años 50 y 60 del siglo XX. Gracias a ello se descubrió la existencia de largas dorsales y de profundas fosas oceánicas.