Razón, afectividad y persona: tipos de racionalidad y valor de los sentimientos
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Razón y racionalidades
Se distinguen diversas formas de razón o racionalidades que describen modos distintos de comprender la realidad:
- Razón histórica: aquella que comprende una realidad desde su hacerse o devenir histórico.
- Razón vital: desarrollada por Ortega. Es una función que consiste en saber a qué atenerse en cada circunstancia.
- Razón instrumental: consiste en dominar técnicamente los procesos naturales para satisfacer nuestras necesidades.
- Razón comunicativa: consiste en la capacidad de verbalizar conocimientos y sentimientos.
El valor de los sentimientos
Estados afectivos (afectos): estados de ánimo provocados por fenómenos internos y externos.
- Sentimientos: estados afectivos prolongados en el tiempo y de escasa intensidad.
- Pasiones: estados afectivos intensos y de larga duración.
- Emociones: estados afectivos muy intensos y de escasa duración; tienen repercusiones orgánicas.
Por una razón cordial
La idea central de la expresión razón cordial es que los seres humanos descubrimos lo que es la verdad y la justicia no solo mediante argumentaciones racionales, sino también a través de afectos y sentimientos.
Ambivalencia de la afectividad
Los sentimientos tienen una dimensión positiva y otra negativa. Por un lado, tienen una gran capacidad de motivación de la conducta humana; enriquecen a la persona y constituyen un caudal valioso en los seres humanos. Por otro lado, los afectos sin control voluntario y racional pueden destruir a la persona y dificultan una visión objetiva de la realidad.
El ser humano es un ser personal. Raíz antigua y medieval
El vocablo persona, del latín persona y en griego prósôpon, significa propiamente «máscara»: la máscara del actor de teatro, en la que la voz resuena y que revela su papel. Según su etimología, podemos decir que persona es el personaje.
Entre los romanos, el término adquirió un sentido jurídico. El jurista Tertuliano fue el primero en usar la expresión persona como sujeto legal, es decir, portador de derechos y deberes.
La definición más clásica de persona la formuló Boecio:
- Sustancia individual: el ser humano no está en manos del destino ni al mismo nivel que las cosas; subsiste por sí mismo y no por otro.
- Naturaleza racional: el ser humano forma parte de la naturaleza, pero por tener naturaleza racional está dotado de autoconciencia, voluntad y sociabilidad.