Realismo e Idealismo: Dos Perspectivas sobre la Naturaleza del Conocimiento

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Introducción

Una vez planteado el problema de la posibilidad de conocimiento, surge la necesidad de explicar qué es aquello que se conoce. De este modo, la filosofía ha planteado diferentes formas de concebir la realidad, concediendo distinta importancia a los elementos que integran el proceso de conocer. El conocimiento lo es siempre de algo, de la realidad. En todo conocimiento se dan elementos esenciales: un sujeto que conoce, un objeto que es conocido y la relación entre ambos. Visto desde el sujeto, el objeto está fuera de él, lo trasciende (está fuera). Sin embargo, por medio del acto de conocer, el objeto entra en el sujeto en forma de imagen. La imagen es la representación del objeto. Por eso, en el conocimiento, el sujeto se representa al objeto. El conjunto de esas representaciones e ideas constituye el contenido de la conciencia.

Realismo

El realismo afirma que existen cosas reales independientes del sujeto cognoscente y que se pueden conocer tal y como son. Para el realismo ingenuo, los contenidos de la conciencia se corresponden exactamente con las cosas y sus propiedades. El color, la textura o la temperatura son propiedades que están en el objeto y que el sujeto conoce. De este modo, para el realismo ingenuo no existe el problema del conocimiento, ya que los contenidos de conciencia del sujeto son idénticos al objeto. Por tanto, el elemento más relevante en el proceso de conocer es el objeto, que se impone al sujeto. El filósofo más importante de esta corriente es Aristóteles. Por el contrario, para el realismo crítico hay algo en la realidad, pero no es exactamente como el sujeto lo conoce. Distingue entre cualidades primarias y secundarias. Las cualidades primarias son las propiedades espaciotemporales y cuantitativas de las cosas (tamaño, forma, movimiento, etc.) y son objetivas, están realmente en las cosas. Por el contrario, las cualidades secundarias (color, olor y sabor) son subjetivas, están solo en nuestra conciencia, aunque hay que suponer elementos objetivos que las provocan. En la Edad Moderna, defendieron esta teoría científicos como Galileo y filósofos como Locke.

Idealismo

Para el idealismo, el sujeto no conoce la realidad tal y como es, solo conoce sus propias representaciones mentales o contenidos de conciencia, que no se refieren a algo realmente existente. Toda la realidad está encerrada en la conciencia del sujeto. Este no puede salir del ámbito de su conciencia para afirmar que existen cosas reales en el exterior, ya que hasta la misma afirmación de la existencia de una realidad es un contenido de conciencia. La realidad es una función creada por el sujeto. Por tanto, en el proceso de conocer es el sujeto el que tiene una relevancia especial. El representante más radical del idealismo es el filósofo irlandés Berkeley (s. XVIII), que afirmaba que el yo o mente solo conoce ideas y no cosas materiales. De aquí concluye que las cosas son ideas y que la materia no existe. Otros idealistas, más moderados, son Platón, que afirma la existencia de una realidad dual, o Descartes, que insiste en la existencia independiente del yo. El idealismo trascendental de Kant supondrá un punto de encuentro entre idealismo y realismo al afirmar la existencia de una realidad externa pero desconocida (noúmeno) que genera una percepción creada por el propio sujeto (fenómeno).