Refutación Tomista del Argumento Ontológico Anselmiano: Una Perspectiva Realista

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La Crítica de Santo Tomás al Argumento Ontológico Anselmiano

Santo Tomás, fiel a su postura realista, rechaza el argumento ontológico (A.O.) de Anselmo, el cual pretende deducir la existencia de Dios a partir de su propia esencia. El A.O., simplificado, se presenta como un silogismo:

  • Premisa Mayor: Dios es perfecto.
  • Premisa Menor: La existencia es una perfección.
  • Conclusión: Dios existe.

La Objeción de San Juan Damasceno

San Juan Damasceno ya había planteado una dificultad: ¿Cómo demostrar racionalmente la existencia de Dios partiendo de su esencia, si solo poseemos un conocimiento negativo de Él ("De Dios sólo sabemos lo que no es")? No se puede probar la existencia de aquello cuya esencia se desconoce.

La Respuesta de Santo Tomás: Ordo Cognoscendi y Ordo Essendi

Santo Tomás responde a ambas objeciones. Argumenta que sí es posible tener un conocimiento adecuado de la esencia y demostrar la existencia. Distingue entre el "ordo essendi" (orden del ser, ontológico), donde la esencia precede a la existencia (la causa precede al efecto), y el "ordo cognoscendi" (orden del conocer, gnoseológico), donde la existencia precede a la esencia (por el efecto se conoce la causa).

Santo Tomás rechaza el A.O. porque, gnoseológicamente, "antes de decir qué es una cosa hay que demostrar que esa cosa existe". El entendimiento humano no puede intuir la esencia divina directamente. El A.O. solo sería válido para Dios mismo, no para el hombre, que necesita abstraer los universales de las cosas particulares a través del entendimiento agente.

Las famosas cinco vías tomistas para demostrar la existencia de Dios parten de los efectos observables en el mundo (la Creación) para ascender a sus causas primeras ("demostratio quia").

El Rechazo del Fundamento Idealista del Argumento Ontológico

El rechazo tomista del A.O. no se basa en cuestionar su verdad intrínseca, sino su capacidad demostrativa. Santo Tomás niega su fundamento idealista, que parte de la idea preconcebida de Dios, desconectada de la experiencia, para inferir su existencia.

Descartes, posteriormente, reformulará el A.O. en un contexto idealista (en la IV parte del Discurso del Método y en la III de las Meditaciones Metafísicas), aunque con una apariencia de argumento "causal".

Reinterpretación Materialista del Argumento Ontológico

Sin embargo, el A.O., expresado como "La esencia implica la existencia", puede reinterpretarse desde una perspectiva materialista. Toda idea, incluso la más abstracta, posee correlatos en el mundo. Al despojar al A.O. de su carácter absoluto y situarlo en un contexto positivo, se convierte en un argumento materialista y realista, en línea con el principio: "Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu" (Nada hay en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos).

Esto implica que todo concepto, por más extravagante que parezca, tiene un "fulcro" de verdad, una conexión con los fenómenos. En el caso de esencias plotinianas o géneros evolutivos, ese fulcro se encontraría en el momento nuclear del curso (Génesis).