La Regencia de Espartero y el Liberalismo Progresista en el Siglo XIX
La Regencia de Espartero y el Liberalismo Progresista
Las medidas implementadas durante este periodo provocaron una fuerte oposición de la Iglesia y del papado. Espartero intentó firmar un acuerdo de librecambio con el Reino Unido, lo que generó nuevas enemistades:
- Francia: Donde se había refugiado la reina María Cristina y muchos militares moderados.
- La industria textil catalana: Reivindicaba un mayor proteccionismo de sus productos y la imposición de altos aranceles aduaneros. Se enfrentaron al Gobierno en una revuelta urbana en Barcelona en 1842, la cual fue reprimida por Espartero mediante el bombardeo de la ciudad.
Más tarde, se confirma la división del liberalismo.
Los liberales progresistas: rasgos y fundamentos
Los liberales progresistas se caracterizaron por los siguientes principios:
- Soberanía nacional.
- Monarquía constitucional.
- Sufragio censitario.
- Centralismo.
- Tolerancia religiosa.
- Realización de reformas profundas.
- Defensa del liberalismo económico y reducción de los aranceles aduaneros.
- Mantenimiento de la Milicia Nacional.
- Bases sociales: pequeña burguesía, artesanos, entre otros.
- Personajes más representativos: Espartero, Mendizábal, Pascual Madoz y Prim.
Características del reinado de Isabel II
Se estableció una cámara baja o Congreso de los Diputados, cuyos miembros eran elegidos por sufragio censitario. Se retomaron las medidas desamortizadoras del Trienio Liberal, promovidas por Mendizábal, destacando la desamortización de los bienes del clero regular (1836-1837), que conllevaba la supresión de numerosas órdenes religiosas.
Los progresistas tuvieron muchos problemas para consolidar su dominio político frente a los moderados, viéndose obligados a recurrir a la insurrección militar, encabezada por un oficial de prestigio: el general Espartero.
La Regencia de Espartero (1840-1843)
Espartero desplazó a la reina María Cristina como regente y respaldó a los progresistas. Se impuso un régimen de liberalismo autoritario apoyado en el ejército. El caudillismo militar provocó la oposición de numerosos políticos progresistas y propició también la aparición de rivales dentro del ejército, tales como: Juan Prim, Francisco Serrano, Ramón María Narváez y O'Donnell.
Los gobiernos retomaron las leyes de Mendizábal, como la desamortización secular (desde 1841).