La Restauración Borbónica: Bipartidismo y Turnismo en el Sistema Político Español
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El Bipartidismo y el Turnismo en la Restauración
El sistema político de la Restauración se basaba en dos grandes partidos dinásticos: el Partido Conservador y el Partido Liberal. Ambos eran defensores de la monarquía y la dinastía borbónica, de la Constitución, de la propiedad privada y de un Estado unitario y centralista. Estaban dispuestos a aceptar la alternancia en el poder para garantizar la estabilidad y la paz social, evitando un pronunciamiento militar como forma de alcanzar el poder.
Composición de los Partidos Dinásticos
Estos dos grandes partidos estaban formados por minorías de notables que representaban a las élites económicas y las clases medias, con más presencia de burguesía entre los conservadores y de profesionales entre los liberales.
El Partido Conservador
El Partido Conservador estaba liderado por Cánovas del Castillo y aglutinaba a los sectores más tradicionales de la sociedad. Su programa se caracterizaba por su inmovilismo y se basaba en la defensa de la Monarquía, del orden social, de la propiedad y de la Iglesia. Proponía el sufragio censitario y el proteccionismo económico. Representaba, pues, la derecha moderada.
El Partido Liberal
El Partido Liberal fue fundado en 1880, cuyo presidente fue Sagasta. Era un partido político de varias corrientes: progresistas, unionistas y demócratas. Su base programática incluía el sufragio universal masculino, la libertad de cultos, la libertad de prensa y el librecambismo, lo que le confería un carácter más progresista, propio de la izquierda liberal.
Fuerzas Políticas al Margen del Sistema
Al margen de este sistema bipartidista quedaban los carlistas, los republicanos, los nacionalistas vascos y catalanes, y el movimiento obrero.
El Turnismo y la Crisis del Sistema
Consecuencias y el Surgimiento del Regeneracionismo
El sistema parecía agotado y criticado; por ello, se hacía imprescindible la modernización y renovación. Surge entonces el Regeneracionismo con Joaquín Costa, que defendía la necesidad de modernizar la economía, ilustrar a la sociedad y desmantelar el sistema caciquil.
Los gobiernos conservadores y liberales, liderados por figuras como Maura y Canalejas, aceptaron e iniciaron una renovación del sistema. El turno de partidos se amoldó al proceso renovador, aunque el sistema de la Restauración sufrió un duro golpe y tuvo que aguantar, sumido en una profunda crisis.