Límites jurídicos del poder y el concepto de Estado de derecho
Límites jurídicos del poder y Estado de derecho
El Estado es la organización política de la sociedad. Es la forma que tiene la población de un determinado territorio de constituirse como unidad política soberana, atribuyendo a un conjunto de instituciones y aparatos el monopolio del poder. Por eso, el derecho vincula de manera coactiva las acciones humanas.
Hoy en día, el derecho es el derecho del Estado: se constituye por la voluntad del Estado y funciona mediante su aparato coactivo. A su vez, el Estado se constituye y funciona mediante el derecho. Actualmente se puede afirmar que Estado y derecho son equivalentes; tal como sostuvo Hans Kelsen, todo Estado moderno es un Estado de derecho.
El derecho como límite al poder político
La ley, en sí misma, representa un primer límite al poder político. La idea primordial del Estado de derecho es limitar el poder por medio del derecho, teniendo como sentido principal impedir la arbitrariedad y el capricho del soberano.
La concepción del Estado de derecho como Estado legal posee una doble vertiente:
- Vertiente formal: los órganos de la Administración tienen que actuar estrictamente mediante leyes.
- Vertiente sustantiva: sus decisiones deben respetar íntegramente el contenido de las normas superiores a las que están sometidos.
Sin embargo, como el propio soberano puede cambiar su voluntad (es decir, la ley), las restricciones legales impuestas eventualmente a sus decisiones corren el riesgo de convertirse en un mero formalismo inoperante.
Facetas esenciales del Estado de derecho pleno
La idea del Estado de derecho en su sentido más pleno incluye otras facetas fundamentales:
- La idea de la separación de poderes.
- La idea de la ley como expresión de la voluntad general.
- El respeto a la legalidad y los derechos por parte de todos los poderes del Estado.
La división de poderes frente al absolutismo
La división de poderes implica que el poder estatal esté desconcentrado y jerarquizado. La desconcentración del poder constituye una garantía indispensable de libertad para los ciudadanos gracias al sistema de frenos y contrapesos. Cuando el poder se encuentra dividido o repartido, quien lo ejerce no puede hacerlo en toda su plenitud:
- El poder ejecutivo se ocupa de las acciones de gobierno.
- La competencia para legislar le corresponde con exclusividad al poder legislativo.
- El poder judicial aplica las normas e imparte justicia sin detentar poder político propio.
En el absolutismo, por el contrario, el monarca detentaba el poder absoluto de legislar, ejecutar y juzgar. Aunque delegara tales funciones en distintos órganos, siempre retenía la potestad de recuperarlas y ejercerlas directamente. El Estado de derecho se consolida así, superando el simple Estado legal, para erigirse plenamente como un auténtico Estado constitucional de derecho.