Antropología Filosófica: Origen, Crisis y la Dualidad Humana en el Siglo XX

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Origen y Esencia de la Antropología Filosófica

La antropología filosófica surge en la tercera década del siglo XX con la obra fundamental de Max Scheler, El puesto del hombre en el cosmos. Esta publicación establece las bases para un nuevo campo dentro de la filosofía. La antropología filosófica representa un cambio en la desorientación del ser humano, una toma de conciencia de la ausencia de las condiciones que, en su momento, posibilitaron la filosofía.

El contenido de la obra de Scheler, y el giro que implica la antropología filosófica, coincide con el conjunto de la filosofía y su historia, pero desde una nueva perspectiva: el hombre como el lugar donde la filosofía tiene y debe tener lugar.

El ser humano se cuestiona qué es el ser. Esta pregunta incluye al que pregunta y nace del asombro ante la existencia de lo real, del universo. Lo distintivo del hombre es su capacidad de cuestionar la totalidad de la existencia. La antropología filosófica, por lo tanto, es una reiteración, una toma de conciencia de aquello que siempre ha sido el motivo práctico de la filosofía. Esta autoconciencia surge de momentos críticos en la historia de la filosofía. El hombre es el lugar donde nace la filosofía y se manifiesta especialmente durante las crisis antropológicas.

La Crisis de la Modernidad y la Mecanización de la Vida

Dos autores relevantes para entender esta crisis son Jünger y Chesterton, quienes denuncian una mecanización de la vida. Las relaciones humanas han sido reemplazadas por relaciones económico-técnicas. La vida se ha reducido a producir, distribuir y consumir. Se confunden los medios necesarios para la vida con los fines cotidianos. La felicidad, que debería buscarse a través de las relaciones humanas, "cuerpo a cuerpo", se ha vinculado al consumo. El dinero, en este contexto, descorporaliza.

Surge la idea de civilización como algo común, donde cada pueblo se considera más civilizado que otro. Spengler, sin embargo, considera que el concepto de civilización es decadente, equivalente al desarrollo técnico. La decadencia se entiende como una pérdida de vitalidad, consecuencia del mundo mecánico.

Ortega y Gasset ofrece una perspectiva potente con su concepto de "hombre masa", producto de la mecanización o automatización de la vida, que ha disuelto el antiguo tesoro cultural de los pueblos de Europa.

El Cuerpo Humano: Núcleo Teórico y Práctico

El problema teórico central, el hilo conductor de la historia de la filosofía, es el cuerpo humano: la condición carnal del hombre unida a su dimensión espiritual o apertura al mundo. Este no es un problema meramente abstracto, sino eminentemente práctico. El hombre se percibe a sí mismo como el único ser dotado de logos, la capacidad de conocer. Esta doble condición humana, carnal y espiritual, es una problemática compleja.

El hombre, por su corporeidad, forma parte del mundo; por su posición corpórea, está inmerso en él. Como cuerpos vivientes, estamos siempre en el entorno en el que nos movemos. El propio cuerpo sensorial ya es, en sí mismo, apertura.

Perspectivas Históricas sobre la Dualidad Cuerpo-Alma

  • Platón: Para Platón, el alma conoce a pesar del cuerpo. Si el alma no estuviera atrapada en un cuerpo, estaría cumpliendo su función propia: contemplar las ideas. El cuerpo es visto como una tumba que no se descompone.
  • Aristóteles: En Acerca del alma, Aristóteles llama a los vegetales "estacionarios vivientes", ya que obtienen alimento del lugar donde se encuentran. El animal, en cambio, es sensorial y motor, con capacidad de desplazamiento. El conocimiento, para Aristóteles, es una actividad motora que surge del movimiento.
  • Max Scheler: Scheler considera que el cuerpo se opone al hombre. El hombre no es solo un centro de apertura cognoscitiva, sino también un centro de estimación. El espíritu, para estimar, necesita una fuente sentimental. El espíritu carece de fuerza; el cuerpo es lo que la posee. Por eso, el espíritu actúa como "engañador". Scheler no logra integrar completamente la esencia del hombre (el espíritu) con la necesidad del cuerpo.

La frase "Soy un cuerpo que tiene otro cuerpo" y la paradoja "por mi cuerpo el universo me envuelve, pero por mi conciencia lo envuelvo yo a él" resumen la tensión inherente a la condición humana, un tema central en la antropología filosófica.