Autarquía y desarrollismo

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1.       La autarquía y el estancamiento económico.La política económica en los primeros tiempos del franquismo estuvo marcada por la autarquía debido a las consecuencias de la Guerra Civil (hundimiento de los sectores agrícola y ganadero; destrucción de las comunicaciones, fábricas e infraestructuras; hambre permanente) y a las circunstancias internacionales (aislamiento diplomático de España por la afinidad de su régimen político con las potencias fascistas europeas). El ideal de la política económica autárquica es el autoabastecimiento, ya que pretende aprovechar al máximo los recursos propios para no tener que depender del comercio exterior. Esto implicaba la decidida intervención del Estado en asuntos económicos, tanto en la producción como en la comercialización de bienes.La miseria en que vivía la población provocó la aparición de epidemias. Hubo que establecer cartillas de racionamiento de alimentos, aunque siempre hubo un mercado negro que, gracias a la corrupción generalizada, permitió a las familias pudientes evitar la situación desesperada que sí tuvieron que afrontar la gran mayoría de españoles. Tras la 2ªGM la ONU decretó el bloqueo diplomático y económico como medida de condena al régimen español. En la práctica, este bloqueo no se dio del todo ya que la Argentina de Perón envió gran cantidad de alimentos.El intervencionismo estatal se concretó, además de en el racionamiento de los productos de primera necesidad, en la creación del Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941, que puso en marcha la creación de fábricas de diferentes sectores industriales y nacionalizó empresas mineras y de comunicaciones (por ejemplo nace la RENFE).La inflación, los bajos salarios y la total falta de medios para defender sus intereses repercutieron en una notable disminución del nivel de vida de la clase obrera y del campesinado. Esta situación de letargo económico se mantuvo cerca de 20 años. Ya avanzada la década de los 50 comenzará un tímido crecimiento que implicó la necesidad de cambiar la política económica española en un sentido liberalizador.

1.       La estabilización económica y el crecimiento: el “desarrollismo”.A partir de 1953 España fue normalizando poco a poco las relaciones comerciales y diplomáticas con otros estados (acuerdos con El Vaticano y EEUU) rompiendo así con su aislamiento. La etapa de los 50’s es de transición: en la segunda mitad de esa década se produce una lenta recuperación económica, que se aceleraría en los 60’s con una política económica liberal. El Plan de Estabilización (1959) promovido por varios ministros vinculados al Opus Dei (López Rodó, Ullastros o Navarro Rubio) es el punto de partida de un notable crecimiento económico cuyas características principales son:-Fin de las cartillas de racionamiento.-Comienzo de la emigración masiva desde el campo hacia las ciudades y al extranjero (el llamado éxodo rural, acentuado en los 60’s). Unos 4M de personas abandonaron sus lugares de origen, además, los emigrantes a Europa enviaban sus ahorros a España, lo que suponía una importante inyección de capital para la economía nacional.-Comienzan a llegar las materias primas y las inversiones de capital extranjero con la instalación de empresas multinacionales que encuentran en nuestro país bajos salarios y paz laboral (recordemos que la huelga se consideraba un delito castigado con duras condenas de cárcel).-Inicio de un proceso industrializador, aunque la economía española no dejó de estar basada en el sector agrario hasta bien avanzada la década de los 60’s.-Desde finales de los 50’s empiezan a llegar turistas europeos en número creciente (35M en 1973). Las divisas del turismo fueron otra de las claves para la modernización del país y el equilibrio de la balanza de pagos. El crecimiento económico en estas dos décadas (60 y 70) fue tan rápido que se hablaba entonces del “milagro económico español”.Este crecimiento fue impulsado por los planes de desarrollo que pretendían la industrialización de las regiones más atrasadas. Estos planes, iniciados en 1974 y de periodicidad cuatrienal, convirtieron a España en la 10ª potencia industrial del mundo. El rápido crecimiento económico permitió que algunos empresarios y banqueros hicieran grandes fortunas gracias a la política de salarios bajos, de ahí que las desigualdades sociales en el reparto de la riqueza se vieran agravadas. Tampoco se consiguió el objetivo de industrializar las regiones atrasadas; al contrario de lo que se pretendía, las diferencias económicas entre las regiones ricas y las pobres se acentuaron con el paso del tiempo.

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