Las siete columnas de wenceslao Fernández pdf

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La narrativa del S.XX hasta 1939: La Generación del 98 revitaliza la novela. Algunas obras de 1902 coinciden en el rechazo al Realismo y en la angustia vital propia de toda época de crisis. Se impone la temática existencial, social y filosófica; preocupa mas la situación del país que la mera perfección formal. Los noventayochistas huyen del costumbrismo y la retórica antigua, por eso tienen un etilo sobrio, sencillo y natural. Además de la angustia vital, hay otros temas recurrentes: la preocupación por España y el de la historia, en la cual buscan raíces del "alma española". Los libros de viajes se cultivarán mucho y criticarán aspectos negativos de los pueblos con intención reformista. Es común el uso de palabras tradicionales, técnica impresionista y los diálogos densos que hacen pensar, cada autor tiene su individualidad. Valle-Inclán evoluciona desde el Modernismo de sus Sonatas hasta el expresionismo degradante de sus esperpentos. Entre medias, publica su triología La guerra carlista. Las novelas de Azorín tienen mucho ensayo y en algunas de autobiografía. Presta mucha atención al paisaje, a los clásicos como Cervantes y a la reinvención de personajes. Unamuno dará a sus novelas un nuevo nombre: nivolas; son textos en los que cabe todo. Es el más intelectual. Busca la esencia española en el paisaje y la historia anónima de sus gentes. La angustia vital y los conflictos religiosos provienen de su imposibilidad de encontrar sentido a su existencia y a la de Diós. Baroja suele agrupar sus novelas en trilogías y otras veces en volúMenes. Piensa que la novela es "un saco donde cabe todo". Sus personajes de obras como El árbol de la ciencia parece que buscarán una felicidad que no encuentras. La Generación del 14: Integra a intelectuales que están entre el noventayochismo y las vanguardias. Aparte de sus ensayos y cuentos, destacan la tendencia narrativa de la lírica y la intelectual. En la novela intelectual destaca Ramón Pérez de Ayala que escribe novelas generacionales. La etapa de madurez es la de las novelas de temas universales o intelectuales: Belarmino y Apolonio trata el problema de la incomunicación de los seres humanos. Hay una novela humorística como la de Wenceslao Fernández Flórez en Las siete columnas y Ramón Gómez de la Serna con su novela El Torero Caracho. La novela corta muere tras los noventayochistas. Felipe Trigo y Eduardo Zamacois tuvieron éxito en novelas vitalistas. A finales de los años 30 la novela se politiza y encontramos los llamados "novelistas sociales de preguerra"