Conceptos Clave de Nihilismo y Fenomenología: Nietzsche y Husserl
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Nihilismo según Nietzsche
El nihilismo es un término empleado, en general, para descalificar cualquier doctrina que niegue o no reconozca realidades o valores que se consideran importantes. En la historia de la filosofía, este término adquiere especial relevancia en el pensamiento de Nietzsche. Este autor emplea el término "nihilismo" al menos en un doble sentido, y lo define en función de la voluntad de poder. Cuando esta voluntad –que es la esencia misma de la vida– disminuye o se agota, da lugar al nihilismo pasivo.
El diagnóstico de Nietzsche es que este nihilismo está a punto de llegar, aunque se ha ido gestando desde los orígenes de la cultura occidental; es su enfermedad. En efecto, todos los valores creados por la cultura occidental, los considerados valores supremos (verdad, bien, Dios,...) son falsos valores, son la negación de la vida misma, y proceden en el fondo de una voluntad de nada. Este nihilismo supone la pérdida del sentido de la existencia, de toda meta, de todo para qué.
Contra el nihilismo pasivo, Nietzsche quiere reaccionar con el nihilismo activo. Por un lado, es una potencia violenta de destrucción, signo del creciente poder del espíritu, que no espera a que los valores se derrumben por sí solos, sino que activamente son destruidos por la voluntad de poder. Por otro lado, es la condición de que la voluntad de poder cree valores nuevos, afirmativos de la vida. Esta es la tarea que Nietzsche asigna a la figura del "superhombre".
Fenomenología según Husserl
En sentido general y etimológico, fenomenología significa la descripción de lo que aparece a la conciencia, el fenómeno. Su uso filosófico se inicia en el s. XVIII, y ya Hegel ahonda en el sentido del término y lo aplica al camino vivencial que recorre la conciencia hasta llegar al saber absoluto o ciencia. Pero, en sentido propio, se entiende por fenomenología la teoría filosófica de Edmund Husserl y de las escuelas de fenomenólogos que le siguieron. Sobresalen, entre ellos, Scheler, Hartmann, Merleau-Ponty. Es preciso destacar también la influencia posterior de la fenomenología en corrientes como la llamada "filosofías de la existencia", en concreto, en Sartre y en Heidegger.
La fenomenología se gesta en Husserl como una crítica a la teoría del conocimiento de carácter psicologista que dominaba la época, y que había hecho de la psicología el fundamento de la ciencia. Husserl llama, en primer lugar, fenomenología a un método que permite describir el sentido de las cosas viviéndolas como fenómenos de conciencia. Se trata de una tarea de clarificación para poder llegar "a las cosas mismas" partiendo de la propia subjetividad, de la propia conciencia, cuya característica fundamental es la intencionalidad, el estar referida a algo.
El método fenomenológico consiste en suspender el juicio o poner entre paréntesis el mundo de nuestras percepciones, lo que Husserl denomina "actitud natural", para alcanzar así una experiencia de la realidad fenoménica pura. En esta realidad fenoménica, el fenomenólogo intenta captar lo esencial, las esencias o formas universales de las cosas. El resultado de esta reducción es tanto la aparición de lo que se da a conocer a la conciencia como también el que todo es conciencia. Queda así constituido el sujeto o conciencia trascendental, de la que surge el mundo conocido.
La fenomenología, sin embargo, no sólo es un método para llegar a una actitud filosófica desde una actitud natural; Husserl la considera la "ciencia de las esencias" y la identifica con un "idealismo trascendental". Por ello, como sucedió con la filosofía trascendental de Kant, no es sólo una crítica del conocimiento, sino también una fundamentación del saber. En este sentido, Husserl la considera el fundamento de las demás ciencias y la ciencia universal que buscaba Descartes.