Contenido Duodenal: Composición, Características y Evaluación Diagnóstica
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Examen del Contenido Duodenal
Composición del Contenido Duodenal
El contenido duodenal está constituido por la secreción pancreática exocrina, la bilis y la secreción intestinal, mezclada con la secreción gástrica. Puede contener partículas de alimentos parcialmente digeridos. Los exámenes suelen llevarse a cabo en ayunas, y la secreción gástrica se excluye durante la toma de muestras.
La secreción pancreática exocrina supera los 1500 ml diarios en el adulto normal y, por lo tanto, constituye la máxima contribución al contenido duodenal. El volumen diario de secreción duodenal (jugo entérico o intestinal) no se conoce con precisión, pero se estima que es una cantidad pequeña. Al igual que la secreción pancreática exocrina, el jugo intestinal contiene diversas enzimas digestivas capaces de desdoblar los alimentos ingeridos. Sin embargo, se considera que su actividad enzimática es relativamente débil.
Aproximadamente cada día, penetran en el duodeno de 500 a 1000 ml de bilis. Esta es de un color amarillo pardo o verde y suele ser alcalina, con un pH de 7,0 a 8,5. Además de las sales biliares (principalmente glicocolato sódico y taurocolato), la bilis contiene bilirrubina, colesterol, fosfolípidos y diversas sales inorgánicas. La fosfatasa alcalina, la única enzima presente en una cantidad significativa en la bilis, carece de funciones digestivas.
Examen Macroscópico y Microscópico del Contenido Duodenal
En ayunas, el contenido residual del duodeno varía hasta 20 ml. El líquido es transparente o ligeramente translúcido, de color gris perla y moderadamente viscoso, excepto si está mezclado con secreción gástrica, en cuyo caso se observa una ligera turbidez. Habitualmente no existe tinción biliar, pero su presencia no es significativa. Un ligero veteado de sangre generalmente se debe a la técnica de intubación. Una gran cantidad de sangre puede sugerir una neoplasia, que habitualmente afecta la ampolla de Vater. La presencia de partículas de alimentos es claramente anómala y suele indicar obstrucción intestinal o diverticulosis duodenal. En caso de inflamación de la mucosa duodenal, del páncreas o de las vías biliares, puede observarse sedimento o detritos floculentos.
Para el examen microscópico de los elementos celulares, el contenido duodenal debe recogerse en envases enfriados en un baño de hielo y examinarse tan pronto como sea posible. Tras la centrifugación, los elementos celulares pueden examinarse sin teñir. Es normal observar un pequeño número de leucocitos o células epiteliales. En la inflamación del duodeno, vías biliares o páncreas, pueden observarse cifras elevadas de leucocitos polimorfonucleares y de células epiteliales exfoliadas, con o sin masas de bacterias mezcladas con moco. La presencia de tinción biliar puede ser de ayuda para diferenciar los procesos inflamatorios de las vías biliares. En casos excepcionales, pueden observarse parásitos, como larvas de *Strongyloides stercoralis*, quistes o trofozoítos de *Giardia lamblia* o *Entamoeba histolytica*, o huevos de *Necator*, *Ancylostoma* o *Ascaris*.
Examen Químico del Contenido Duodenal
El electrolito más importante del contenido duodenal es el bicarbonato, pero su determinación solo está indicada en pruebas de función pancreática, como la prueba de la secretina. La determinación de cloro, bilirrubina y urobilinógeno no proporciona información de utilidad.
La determinación de la actividad de amilasa, lipasa o tripsina en la secreción pancreática, tras el estímulo con secretina o pancreocimina, constituye un importante índice de la función pancreática exocrina. Las variaciones de los niveles de estas tres enzimas suelen correr paralelas, por lo que solo está indicada la determinación de una de ellas.