David Hume: Contexto Histórico, Ideas Clave y su Relación con Descartes

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Contexto Histórico de David Hume

El filósofo David Hume desarrolla su obra durante el siglo XVIII, en el seno de la corriente empirista y llevando a la práctica los principios fundamentales que caracterizaban la Ilustración.

Se trata de un siglo de recuperación económica y de explosión demográfica, una época de grandes transformaciones, sobre todo a partir de 1750.

Desde el punto de vista social, se agudiza la crítica a la sociedad estamental, que acaba provocando la Revolución Francesa.

Desde el punto de vista científico, Newton dará el impulso definitivo al desarrollo de la ciencia moderna.

Hume, como filósofo empirista, compartía con John Locke el rechazo del dogmatismo de quienes se empeñan en hacer un uso inapropiado de la razón. Desde este posicionamiento, adoptará una actitud crítica de la metafísica y moral tradicionales y una defensa de la tolerancia.

La finalidad de Hume coincide con los ideales de la Ilustración, que proclama la libertad, la tolerancia y la supresión del fanatismo.

Términos Clave en la Filosofía de Hume

PERCEPCIÓN: Son los estados de conciencia por los que está poblada la mente. Estas a su vez se dividen en impresiones e ideas. Sería, por tanto, todo contenido de nuestra mente, tanto aquello de lo que recibimos una impresión actual como aquello sobre lo que pensamos, o que recordamos.

MENTE: Igual que ocurre con la sustancia, para Hume es algo de cuya existencia no podemos estar seguros. La mente o el yo es la ficción que crea la razón para atribuir unidad y continuidad a todas nuestras ideas y reflexiones, pero de la cual no tenemos impresión alguna, por lo que se duda de su existencia.

IDEAS: Son los residuos o huellas dejadas por las impresiones una vez que estas han desaparecido. Se diferencian de las impresiones por el menor grado de vivacidad con el que son perceptibles en nuestra mente.

IMPRESIÓN: Son actos originarios en nuestro conocimiento mediante los cuales conocemos cualidades de los objetos del mundo exterior (impresiones de sensación) o nuestros estados de conciencia (impresiones de reflexión). Las divide en simples o complejas.

Relación entre Hume y Descartes

Ambos autores van a reflexionar sobre el valor gnoseológico de las ideas, aunque van a ofrecer soluciones totalmente opuestas.

Hume era un filósofo empirista, consideraba que solo podían tener valor de conocimiento las ideas que se fundaban en la experiencia. Descartes era racionalista, solo concedía credibilidad a las ideas que se fundaban exclusivamente en la razón.

Partiendo de esta diferencia, Hume despreciará el innatismo de las ideas cartesiano y considerará que las tres sustancias que el filósofo del método establece, cogito en tanto que alma, Dios y res extensa, no serán ideas que posean valor alguno de conocimiento, pues no se fundamentan en sensaciones empíricas. Son producto del quehacer imaginativo del pensamiento humano y de las funciones que cumple la memoria.

No acepta ninguna de las pruebas que el filósofo francés presenta para demostrar la existencia de Dios o del alma.

Mientras que para Descartes las matemáticas presentaban el modelo de conocimiento, Hume reservará toda su admiración para la física de Newton. De igual manera, Descartes manejará un concepto de razón deductivo. Hume se inclinará por el método inductivo que parte siempre de la experiencia.

Para Descartes el criterio de verdad de una idea será la evidencia. Hume considerará que una idea es verdadera si se fundamenta en alguna impresión de sensación. Mientras que Descartes piensa que una idea es un modo de pensamiento con una determinada cantidad de realidad objetiva, Hume defiende que las ideas son copias debilitadas que quedan en nuestra mente después de una experiencia.