Descartes y el Cogito Ergo Sum: Fundamento de la Filosofía Moderna y Superación del Escepticismo

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El Cogito Cartesiano: La Superación del Escepticismo y la Primera Verdad

Esta expresión hace referencia a la superación del escepticismo, que se establece como la primera verdad: el sujeto que piensa.

Con la duda, Descartes ha barrido todas las opiniones, ha dejado en suspenso toda certeza; todo se ha puesto en duda.

La Certeza Ineludible: Pienso, Luego Existo

Pero hay una certeza que resiste todos los ataques de la duda y de la que es imposible dudar: es el hecho simultáneo del propio pensamiento y de la propia existencia. Puedo dudar de todo, pero no puedo dudar de que estoy dudando; no puedo dudar de mi pensamiento, y mi pensamiento se da porque se da mi existencia. Mi existencia como ser pensante es absolutamente evidente.

Dicho con otras palabras, puedo pensar que no existe Dios, que no existe el mundo, las cosas…, pero no puedo pensar que yo, que pienso estas cosas, no existo al mismo tiempo que las pienso. Es posible que las cosas sean falsas, o que no existan; pero yo las pienso, esto es absolutamente cierto, yo no puedo dudar del hecho de que las pienso. Para dudar hace falta pensar, y hace falta existir; aunque todo sea falso, tengo que admitir que yo, que a lo mejor me engaño al pensar estas cosas, tengo que admitir que soy un ser que piensa y, por lo tanto, un ser que existe. Esa realidad puede con todas las dudas.

En el cógito ergo sum (pienso, luego existo) encuentra Descartes el principio buscado, la idea clara y distinta, la base firme para construir todo el edificio de la filosofía, la gran base que va a servir de fundamento para deducir de ellas todas las demás verdades. Hay que reseñar también que el cógito cartesiano se refiere no solo al pensamiento, sino a toda actividad interna del sujeto como: pensar, querer, sentir, imaginar, dudar, equivocarse, etc. Es el comienzo de una filosofía moderna: el yo pensante, la autoconciencia, es como el ser absoluto, el que organiza la realidad.

El Cógito y el Criterio de Verdad Cartesiano

Mi existencia como sujeto pensante no es solo la primera verdad y la primera certeza, sino el prototipo de toda verdad y toda certeza. Y mi existencia como ser pensante es prototipo de verdad porque la percibo con toda claridad y distinción. El cógito ergo sum será verdadero y podré afirmarlo con certeza. Recordemos que Descartes entiende por claro aquello presente y manifiesto a un espíritu atento, y por distinto aquello que es preciso y distinto de lo demás. Es decir, una idea clara es cuando está separada y no se la confunde con las demás ideas, y es distinta cuando sus partes están separadas entre sí; esto es, la idea tiene claridad interior.

Inspiración en San Agustín: Diferencias Conceptuales

Ya San Agustín dijo: “Si me engaño, existo”. El encontrar la verdad de la existencia propia en el sujeto lo ponía el de Hipona como un ejemplo de verdades particulares que hallaba para rebatir a los escépticos, pero no tenía en San Agustín el papel central que ocupa en Descartes. Para Descartes, el cógito es el punto de partida inconmovible de toda su reflexión; para San Agustín, solo un ejemplo más de cosas verdaderas.