Hume: crítica a la causalidad y fundamento emotivo de la moral
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Resumen
El texto expone la crítica de David Hume a la idea de causa, distinguiendo impresiones e ideas y relaciones de ideas frente a cuestiones de hecho. Explica también las consecuencias de su teoría sobre Dios, la realidad exterior y el yo, y contrasta el empirismo inglés con el racionalismo. Además, recoge brevemente el pensamiento de Rousseau sobre el estado natural y el contrato social, y la ética emotivista y utilitarista de Hume.
Puntos clave
- Hume distingue impresiones (captadas por los sentidos) e ideas (representaciones mentales de las impresiones).
- Las relaciones de ideas son lógicas y matemáticas; las cuestiones de hecho proceden de la experiencia.
- La inferencia causal extiende al futuro una relación observada en el pasado, sin certeza, solo creencia basada en el hábito.
- Hume niega el conocimiento de Dios, de la realidad exterior y del yo como sustancia, al no existir impresiones directas de ellos.
- El empirismo inglés niega las ideas innatas cartesianas y limita la razón a un uso práctico frente al especulativo.
- En ética, Hume sostiene que los juicios morales se fundan en sentimientos de agrado o desagrado y en la simpatía, no en la razón.
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La Crítica de Hume a la Idea de Causa
David Hume es uno de los principales representantes del empirismo, una corriente filosófica del siglo XVIII que surge como respuesta al racionalismo anterior, imponiendo unos severos límites a la razón, completamente limitada por la experiencia. Hume adopta la afirmación base del empirismo: “Todo conocimiento comienza en la experiencia”. Una afirmación en la que profundiza más, diferenciando dos elementos en el proceso cognitivo:
- Por un lado, las impresiones, la captación de estímulos a través de los órganos sensoriales.
- Esas impresiones son interpretadas por nuestro cerebro hasta elaborar las ideas, representaciones mentales de las impresiones.
De igual modo, diferencia dos tipos de conocimiento:
- Las relaciones de ideas, únicamente lógicas y matemáticas, que no dependen de la realidad y se formulan a través de proposiciones analíticas que son ciertas cuando no provocan contradicción.
- Por otro lado, encontramos las cuestiones de hecho, que hacen referencia al resto y son extraídas de la experiencia a través de los sentidos. Siendo ciertas cuando podamos encontrar la impresión de la que proceden; en definitiva, es un conocimiento que depende de las impresiones.
De esta manera, obviando las relaciones de ideas, el resto de conocimientos están limitados por los recuerdos que albergamos de impresiones pasadas o presentes, en ningún caso referidas al futuro.
Este conocimiento ha sido obtenido a lo largo de la historia, dice Hume, aplicando una relación de causa errónea y falsa. Tras observar varios sucesos en los que a partir de unas determinadas causas se obtiene un mismo efecto determinado, a través de una inferencia causal, extendemos ese conocimiento al futuro.
Sin embargo, esa relación causa-efecto proviene de impresiones del pasado, no pudiendo ser de otro modo, y el hecho de extenderla al futuro supone establecer una conexión necesaria causa-efecto no válida, ya que no poseemos impresiones sobre ese futuro. Es decir, nuestro conocimiento sobre el futuro está fundamentado en el hábito y la costumbre referidos a unos sucesos concretos, pero de ningún modo podemos tener certeza sobre lo que ocurrirá, simplemente creencia; una creencia que, por otro lado, es necesaria y nos basta para vivir.
Repercusiones de la Teoría de Hume
Esta conclusión va a tener importantes repercusiones respecto a la interpretación de la existencia de Dios, de la realidad exterior y del propio sujeto.
- La existencia de Dios había sido afirmada por racionalistas y algunos empiristas como la necesidad de una causa que provoque nuestras ideas acerca de Él; una visión que Hume no podrá aceptar, pues no poseemos impresiones directas de Dios y, por tanto, no hay posibilidad de conocerlo. Particularmente, se declaró ateo, el primero de la historia, en relación con esta conclusión.
- Respecto a la realidad exterior, igual que Dios, su existencia había sido demostrada estableciendo la relación causal entre la realidad exterior y la idea directamente. Sin embargo, para Hume, parece claro que la relación causal debe establecerse en función de nuestras propias impresiones de la realidad. Por tanto, tampoco es posible su conocimiento, sino solo el de nuestra impresión de la misma.
- Finalmente, la existencia del yo, del sujeto y del pensamiento, afirmada por Descartes como intuición racional primera, es desbaratada por Hume, dado que no procede de una impresión y, por tanto, no puede ser correctamente conocido. Sin embargo, se presupone su existencia como el lugar en el que se sitúan nuestras ideas.
Observando la teoría al completo, se puede observar que el conocimiento únicamente es posible referido a la percepción del propio sujeto acerca de un suceso concreto, lo que se conoce como fenómeno; así la teoría humeana puede ser tachada de fenomenista. Y, a pesar de que el fenomenismo presupone cierto escepticismo, Hume no niega la existencia de todos los objetos de conocimiento, sino que solo afirma que nuestro conocimiento de ellos únicamente puede constituir una creencia, careciendo de sentido el conocimiento de la Metafísica y todos sus objetos.
Empirismo Inglés vs. Racionalismo
Se entiende por empirismo cualquier teoría basada en la experiencia o en la experimentación. Sin embargo, concretamente a la corriente filosófica del siglo XVII, segunda parte de la Edad Moderna, cuyos máximos representantes pertenecen a Gran Bretaña, como David Hume o John Locke, se denomina empirismo inglés. Como todos los empirismos, esta corriente utiliza la experiencia como base de su teoría y surge como respuesta al movimiento previo: el racionalismo.
El racionalismo se caracteriza por su concepto de una razón cuyos límites se encuentran en sí misma, de tal forma que todo se puede conocer científicamente a partir de las ideas innatas definidas por Descartes. Además, se apoya en el modelo matemático renacentista. El empirismo, más centrado, como es lógico, en las ciencias experimentales como la biología o la física, aporta una serie de puntos contrarios en sus bases, como lo son los siguientes:
- Como consecuencia de limitar la razón en base a la experiencia, quedan negadas las ideas innatas presentadas por Descartes, lo que pone fin a toda la metafísica y sistema cartesiano, que prescinde completamente de la experiencia.
- Así, si aceptamos una razón limitada por la experiencia sensorial, es algo que se traslada al conocimiento, que adolecerá de los mismos límites. De ello se deriva que sea imposible conocer ciertas cosas de manera absoluta, como por ejemplo, los objetos de la metafísica, manteniéndose muchos escépticos al respecto.
- Esta nueva concepción de una razón dependiente y limitada en todo momento de la experiencia no soluciona el hecho de que sea nuestro único instrumento de conocimiento; por ello, plantean que es más conveniente hacer un uso práctico de la misma y no especulativo, orientándola a cuestiones morales, éticas y políticas, propios de una razón práctica, y no a cuestiones de la metafísica, independiente de la experiencia, a la que le corresponde una razón especulativa.
A pesar de todo, conservan algún punto común con los racionalistas, como es la visión subjetiva de que todo conocimiento es conocimiento de ideas. Esto supondrá un cambio en lo que respecta al conocimiento en general, ya que Descartes, finalmente, se inclinó por una visión objetivista, afirmando que se podía conocer las cosas en sí mismas.
Las grandes contradicciones de empirismo y racionalismo van a encontrar una salida en el idealismo trascendental propuesto por Immanuel Kant, que pretende encontrar un punto medio entre la razón ilimitada racionalista y la extrema limitación impuesta por los empiristas.
Libertad, Soberanía Popular e Igualdad según Rousseau
Los ilustrados entienden que solo si abandonamos la religión habrá un progreso. Cuanto más progreso científico y tecnológico, mayor bienestar hay y mejor viviremos. El progreso es lo que nos trae todo esto: si hay desigualdad, hay progreso, todo el mundo quiere ser más, quiere tener más… Todo esto se refiere al materialismo.
Rousseau, intentando explicar cómo ha llegado a la sociedad actual, nos explica en qué consiste el Estado natural y en qué consiste el Estado Civil. Para explicarnos por qué la sociedad actual ha cometido sus errores, para explicarnos por qué el progreso ha dado lugar a la desigualdad, Rousseau va a explicar cuál es el estado natural del hombre y cuál es el Estado Civil.
El Estado Natural del Hombre
El hombre en estado natural sería eliminar todo lo que la sociedad le ha aportado, eliminar todo lo que ha aprendido. Para ello, hace una enumeración de las negativas que ha aportado la sociedad, como las desigualdades políticas, desigualdades en cuanto al rango y consideración social, las pasiones y deseos que nacen en la sociedad como la ambición, el deseo de triunfos y honores, las convicciones sociales… Considera que, si eliminamos todo esto, volveríamos al estado natural.
Si viviéramos en estado natural, viviríamos aislados, porque la única opinión natural es la de que las madres cuiden a sus hijos. En este estado, los hombres son iguales y lo único que les diferencia es la fuerza física.
Solo hay dos cosas que nos diferencian de los animales: la libertad y la perfectibilidad. La libertad se refiere a que el hombre es el único que puede elegir sus actos de verdad, es el único que puede ser libre; y la perfectibilidad se refiere al deseo de evolucionar. Como tenemos estas características a diferencia de los animales, somos distintos y acabamos agrupándonos. En todo lo demás somos iguales. Si viviésemos en estado natural, mandaría el más fuerte. Sin embargo, como tenemos otros atributos que no tienen ellos, como la capacidad de tener libertad y la capacidad de ser evolutivos, ello hace que nos agrupemos en sociedad y no nos quedemos de forma aislada.
Del Estado Natural al Estado Civil
En un primer momento, pasamos al Estado Civil porque garantiza mejor nuestras necesidades básicas y garantiza nuestra conservación. En las primeras sociedades, era por seguridad y tener cubiertas las necesidades básicas. En un segundo momento, al aparecer la propiedad privada y al haber sujetos que no tengan acceso a una serie de tierras, es cuando se aíslan y empiezan las guerras. Para que no haya un Estado de guerra eterno, tenemos que crear los gobiernos y las leyes, los cuales están para organizar la propiedad privada. Cuando acatamos las leyes y obedecemos al gobierno, hacemos perder el legado. Rousseau considera que el paso del estado natural al estado civil se ha hecho de forma errónea y que, por ello, se han generado desigualdades.
En conclusión, Rousseau propone crear una forma de organización política que permita vivir en sociedad y sea acorde con una vida libre e igualitaria. Esto lo resuelve a través del Contrato Social, el cual consistirá en un acuerdo mediante el que cada contratante se someta a la voluntad general, de modo que, al apoyar cada contratante las leyes que sabe que van a mandar tanto sobre sí mismo como sobre cualquier otro, los intereses particulares se suprimen y se instaura el bien común.
El Sentimiento Moral y la Simpatía en la Ética de Hume
Hume rechaza los intentos de basar la Ética en la razón, ya que considera que lo que mueve al hombre es la pasión y el sentimiento, no la razón. Por lo que su ética denuncia una falsedad de todos aquellos filósofos que pretenden construir una ética racional y demostrativa, por lo que su teoría se considera emotivista.
Los juicios morales no provienen de la razón, no son relaciones de ideas, puesto que no pueden ser racionales, pero tampoco son cuestiones de hecho, porque no se captan por los sentidos. De todo ello, deducimos que no podemos tener conocimiento verdadero y objetivo de los juicios morales, ya que se basan en creencias y éstas se deben construir siguiendo unas pautas y partiendo de unas bases como son los sentimientos y experiencias del pasado.
Para Hume, estos juicios morales deben estar fundamentados en los sentimientos que nos provocan determinadas acciones. El sentimiento puede ser de agrado o desagrado. Si nos preguntamos por lo que nos agrada, la respuesta es lo socialmente útil. Los juicios morales nos sirven para vivir agradablemente en sociedad, por lo tanto, la teoría de Hume es utilitarista.
Los juicios morales también se elaboran a través de la simpatía, es decir, Hume postula que los seres somos capaces de decidir los sentimientos de otra persona y simpatizar con él. A partir de ella, también elaboramos los juicios morales.
En conclusión, la ética de Hume supone un cambio, puesto que ya no se fundamenta en la razón ni en conceptos abstractos, sino en sentimientos.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia establece Hume entre relaciones de ideas y cuestiones de hecho?
Las relaciones de ideas son lógicas y matemáticas, no dependen de la realidad y son ciertas cuando no hay contradicción. Las cuestiones de hecho proceden de la experiencia a través de los sentidos y son ciertas cuando puede encontrarse la impresión de la que proceden.
¿Por qué Hume considera que la causalidad no es un conocimiento seguro?
Porque la relación causa-efecto se obtiene de impresiones pasadas y extenderla al futuro supone una conexión necesaria no justificada por impresiones. Nuestro conocimiento del futuro se basa en el hábito y la costumbre, es decir, en creencia.
¿Qué diferencia hay entre el empirismo y el racionalismo?
El racionalismo sostiene que la razón tiene sus límites en sí misma y admite ideas innatas, mientras que el empirismo limita la razón a la experiencia, niega las ideas innatas y prefiere un uso práctico de la razón.
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