El Trabajo: Verdadera Esencia del Hombre

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El trabajo: verdadera esencia del hombre.

El verdadero proceso histórico es en primer lugar un proceso material por el que el hombre produce (al contrario que el resto de las especies animales, que viven instintivamente apegadas a la naturaleza –apegadas a la naturaleza biológica por el férreo mecanismo de sus propios instintos biológico) sus propias condiciones materiales de vida; el hombre crea y recrea continuamente sus propias condiciones materiales de existencia (y con ello, todo su entorno natural, social y cultural) por medio del trabajo y la producción; el trabajo en primer lugar la actividad que separa al hombre de la naturaleza, desde el momento mismo en que el hombre interpone entre sí mismo y el medio natural que le rodea una herramienta que él mismo ha fabricado y que le sirve, a partir de ahora, para mediar o intermediar en la relación que se establece entre hombre y naturaleza, por la cual aquel trabaja para poder producir sus propias condiciones de existencia y poder subsistir; el trabajo, pues, al producir las condiciones materiales que hacen posible la vida del ser humano, produce también al ser humano mismo; el trabajo hace al hombre y es su verdadera esencia, aquello que le hace ser lo que es, en cada momento de la historia (y cada momento de la historia será lo que haya sido conseguido por medio del trabajo humano). El ser humano, antes que ser (y antes que poder ser definido como) un ser racional, un homo sapiens (según la tradición platónico-aristotélica que llega hasta Descartes, Kant y Hegel), es un animal que fabrica herramientas y trabaja en cooperación con otros, un homo faber, un homo laborans, un ser que trabaja para poder subsistir (porque la subsistencia material es lo primero, y sin ella no hay vida humana ni ser humano alguno que sea posible, ni siquiera imaginable); y un ser que, al trabajar para poder subsistir y producir sus propias condiciones de existencia, crea su propia existencia y se crea a sí mismo.

Pero el proceso de producción de las propias condiciones de existencia que hace humano al ser humano y lo distingue del animal, a partir del momento en que inventa y fabrica su primera herramienta (que interpone entre él y el entorno, generando una separación y una distancia entre ambos que no hará sino ampliarse y aumentarse); este proceso por el que el ser humano se hace humano al iniciar un proceso de separación y apropiación de la naturaleza mediado por el trabajo y la técnica (la invención y fabricación de herramientas); este proceso no es un proceso que el ser humano realice solo, como individuo aislado (como un Robinson Crusoe perdido en una isla desierta del Pacífico), sino en grupo, por medio de la cooperación en el trabajo, en sociedad: el proceso de producción de las propias condiciones materiales de existencia que hace posible la aparición del ser humano y la vida propiamente humana, el proceso de trabajo que humaniza al homínido prehumano y lo aleja de la naturaleza, de su anterior condición meramente animal, es un proceso social, grupal, cooperativo. La naturaleza humana es social; el ser humano es “por naturaleza” social, es un ser social por naturaleza, un ser al que la naturaleza ha predispuesto para vivir y realizarse como ser humano en sociedad, por medio de sus relaciones sociales con otros seres humanos, relaciones que son en primer lugar relaciones de trabajo, relaciones sociales de producción (resuena aquí el eco de las ideas aristotélicas acerca de la “sociabilidad natural” o la “naturaleza social” del ser humano; Marx no solo era seguidor de Darwin, también era bastante aristotélico, al menos en este punto).