Fundamentos de la Identidad Humana y la Dignidad del Ser
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La identidad personal: El quién de la persona
El ser humano es de manera única e irrepetible gracias a su realidad personal. La realidad personal es el nombre propio, es decir, quién es cada uno. Cada ser humano es único e insustituible ya que, por mucho que dos personas se parezcan, nunca podrán ser iguales debido a que cada uno tiene su propia identidad personal.
Por ejemplo, hay ciertas veces que aparecen personas que son muy similares a jugadores de fútbol e incluso cuesta reconocer cuál es el jugador de fútbol respecto a la otra persona; pero, aunque sean muy parecidos físicamente, cada uno es único ya que posee una identidad personal propia e irrepetible.
Capacidad de apropiación
Todo ser humano sabe distinguir lo que siente de lo que no, ya que conoce cuáles son sus ideas, sus creencias, sus enseñanzas, las personas a las que ama y las realidades; y, por el contrario, sabe cuáles no son sus ideas o sus creencias. Todo ello hace que el ser humano tenga una identidad.
Además de apropiarnos de las cosas, también nos apropiamos de lugares y de personas. Estas las hacemos nuestras y sentimos que forman parte de nuestra vida y de lo que somos.
Persona y dignidad
La persona tiene un valor absoluto por encima de todas las realidades existentes, ya que ser persona no es una cosa o un objeto; por lo cual, no debe ser ni utilizada ni cosificada. En muchos casos se nos muestran relaciones utilitarias, esclavitudes o explotaciones humanas, en las cuales se utiliza a la persona o se le convierte en un objeto.
Consecuencias de la tesis de la persona como fin
De la tesis "la persona no es una cosa" se derivan las siguientes consecuencias:
- La persona nunca puede ser utilizada como un mero medio, sino que siempre debe ser tratada como un fin en sí mismo: La persona tiene dignidad y merece un respeto independiente de la edad, de la clase social, etc. Podemos distinguir entre dignidad moral y ontológica.
- La persona tiene un valor absoluto, por tanto, la persona es fuente de todo valor: La persona no puede ser considerada como parte de un todo (como ocurre en los regímenes políticos como el comunismo o el totalitarismo, en los que el derecho lo ostenta una sola entidad o el Estado).
- Que la persona no sea una cosa implica que es un ser inacabado: A diferencia de lo acabado o construido, la persona es un ser en constante desarrollo que puede crecer, mejorar y dar de sí. Etiquetar a una persona es una injusticia ya que la cosificamos. A una persona no se le debe tratar solo por cómo es, sino por lo que quisiéramos que fuera; no solo por lo que son, sino por lo que están llamadas a ser.