Ética y Política en Platón: La Estructura del Alma y la Virtud
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Ética y Política: Introducción
Para Platón, como en general para los griegos, la ética y la política son dos realidades unidas, pues solamente en la ciudad-estado podía el ser humano alcanzar una "vida buena" o virtuosa. Otra manifestación de la estrecha relación entre ética y política es la correspondencia entre la estructura tripartida del alma, con sus virtudes morales, y las clases sociales: el Estado como ampliación del alma.
La visión tripartita del alma
Esta teoría se encuentra en La República, pero en este diálogo Platón no deja claro si se refiere a tres partes o tres tipos de alma. Quiso distinguir tres funciones o principios para explicar los conflictos internos que se producen en nuestro psiquismo:
- a) La razón o "alma racional": Es de naturaleza divina e inmortal y la que debe conducir la vida del hombre; su función es la contemplación de las ideas.
- b) El ánimo o "alma irascible": Es la voluntad, la que da al hombre fuerza para conseguir lo que se propone.
- c) El apetito o "alma concupiscible": Es la parte más inferior de todas y la que empuja al hombre a la satisfacción de sus necesidades y deseos más básicos.
Estas dos últimas son inseparables del cuerpo y, por tanto, de carácter mortal.
Ejemplos prácticos
- Puede suceder que una misma persona desee comer pasteles y a la vez no quiera comerlos porque comprenda que son perjudiciales para la salud. Cuando se produce esta lucha interna, hay algo así como una fuerza interior que decide el conflicto a favor de la razón.
- Durante una carrera de resistencia, el atleta que ya lleva mucho tiempo corriendo desea dejar de hacerlo, pero a la vez quiere seguir. El ánimo es la fuerza de voluntad que se pone de parte de la razón para vencer al cuerpo y poder seguir corriendo.
Por tanto, ha de ser la función racional del alma la que gobierne a las otras dos, no permitiendo que actuemos dejándonos llevar por motivos no racionales. En el Fedro, Platón nos relata un mito en el que compara el alma con un carro alado dirigido por un auriga y tirado por dos caballos: uno que es blanco y dócil (el ánimo) y otro, negro e indócil (el apetito).