Exploración de las Éticas Teleológicas: Eudemonismo, Hedonismo y Utilitarismo
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Éticas Teológicas o de los Fines
Los primeros intentos de búsqueda, en la antigua Grecia, propusieron que el motivo o propósito que guía nuestras acciones, nuestras obras, es aquello que pretendemos con ellas y eso es el fin (telos en griego).
Entonces, el fin será lo último que consigamos, pero será lo primero en nuestras intenciones.
Ejemplo:
- Si yo estudio, es porque quiero conseguir algo (aprobar, tener buena nota...).
- Quiero evitar algo (ser un ignorante, no tener trabajo).
Ese fin puede ser intermedio si, por ejemplo, si yo hago algo que a su vez me sirva para otra cosa...
Ejemplo: Si estudio para aprobar, esto no es un fin último, sino que yo quiero aprobar para pasar de curso.
Pero hay fines que son imprescindibles, que son valores en sí mismos y no remiten a otros.
Esos fines son últimos porque no tiene sentido ir más allá de ellos, porque ellos dan sentido a cualquier cosa valiosa. Son valores-fines como el amor, la justicia, la belleza, ya que su valor excede el concepto de utilidad.
Eudemonismo
Son aquellas teorías que proponen que la bondad o maldad de nuestras acciones viene dada por la felicidad que puedan proporcionarnos.
La felicidad es ese fin último, aquello a lo que todos aspiramos, lo que todos pretendemos, lo que todos buscamos.
Las demás cosas como dinero, comida, vivienda, salud, dignidad, honor, placer, etc., se quieren porque es el medio para ser feliz.
La felicidad es como un imposible necesario porque no podemos no desearla y a la vez tampoco podemos conseguir ser felices siempre.
Algunos de los filósofos eudemonistas son los siguientes:
- Aristóteles (Ética a Nicómaco): "Toda acción y toda elección parecen tender a algún bien. Por eso se ha dicho, con razón, que el bien es aquello a que tienden todas las cosas".
- Tomás de Aquino (Suma Teológica): "El bien es lo que todos apetecen". "El bien ha de hacerse y buscarse, el mal ha de evitarse".
- David Hume.
Hedonismo
Ese fin último que todos buscamos es el máximo placer (hedone en griego), entendido como el disfrute de los sentidos. Lo bueno es lo placentero, y la "ley del gusto" de "lo que me apetece".
- El primer filósofo hedonista que conocemos fue el griego Arispo de Cirene: para él, el placer es el "movimiento suave", reposo y tranquilidad.
- Ya que el pasado no existe y el futuro es incierto, hay que gozar de la vida, alegre y divertida.
Esta corriente es muy individualista, está muy extendida en nuestros días en una sociedad de consumistas, de "usar y tirar", del "carpe diem".
Carpe diem: Se puede entender como "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". O igual "vive cada momento de tu vida como si fuese el último de tu existencia". Es un tópico literario, un tema recurrente en la literatura universal como una exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado; o bien, para disfrutar los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto.
Epicuro de Samos ofreció otra versión del hedonismo más sofisticada: aconsejaba evitar los placeres más inmediatos para beneficios a otros que nos dan más paz y tranquilidad.
- Todo lo que hacemos persigue este fin: la supresión del dolor y del miedo.
- Lo que nosotros entendemos por placer es la liberación.
Utilitarismo
Con la revolución industrial apareció otro sistema ético que propone que lo que todos buscamos es un fin útil.
Todos queremos "sacar algo", una utilidad, alguna satisfacción.
Hay 2 propuestas:
- Utilitarismo individual: centrado en buscar mi propio beneficio, mi propia utilidad. En el fondo es lo que todos buscamos, "ir a lo nuestro", a "nuestras ganancias".
- Utilitarismo social: el beneficio para la mayoría es más importante que el propio beneficio egoísta. El fundador: Jeremy Bentham.
El placer, la satisfacción individual o colectiva, no es algo que debe evitarse, pero son solo medios... algo que sirve de instrumento pero que como tal no tiene sentido en sí mismo, sino que nos remite a otra cosa.