Fases Psicológicas en Campos de Concentración: Del Shock Inicial a la Apatía
Primera Fase: La Llegada y el Shock
Shock
El síntoma característico de la primera fase es el shock agudo e intenso. Bajo ciertas condiciones, ese shock se puede presentar en la entrada del recluso al campo.
“Cada vagón lo abarrotaba ochenta personas tumbadas encima de su equipaje, lo poco que conservábamos de nuestras pertenencias. Del espacio interior de los coches, tan repletos de gente, solo quedaba libre la parte superior de las ventanillas, por donde pasaba la claridad grisácea del amanecer. Todos creíamos, y anhelábamos, que nuestro destino sería una fábrica de municiones, pues allí nos emplearían sencillamente como trabajadores forzados”.
Cuando uno de sus compañeros vio que decía “Auschwitz”, todos sintieron cómo se les paralizaba el corazón; al decir este nombre viene a la mente: cámaras de gas, hornos crematorios y el exterminio. Una de las cosas que contribuye al shock es que, cuando abrieron el vagón, se encontraron con una “buena bienvenida”: fueron recibidos por reclusos que estaban en buen estado, donde se expresaba cierto humor y jovialidad. Él se aferró a la idea de que quizá podría ser uno de ellos.
La psiquiatría conoce este estado de ánimo como la “ilusión del indulto”.
Ilusión del Indulto
Es un mecanismo de amortiguación interna percibido por los condenados a muerte justo antes de su ejecución; en ese momento coincide la infundada esperanza de ser indultados en el último minuto. Se agarraban a una tenue esperanza y hasta el final, frente a la evidencia misma, pensábamos que aquello no podía ser tan cruel.
Viktor dice que la mayoría de personas de su expedición se encontraban bajo los efectos de la ilusión del indulto, no perdían la esperanza de ser liberados de inmediato, o al menos imaginaban que aquello iba a terminar bien.
Un ejemplo de la ilusión del indulto es el “juego del dedo”: les habían dicho que si se iba hacia la derecha implicaba trabajos forzados, y a la izquierda iban los enfermos e incapaces a un campo especial. Luego les explicaron el “juego del dedo”: los que fueron hacia la izquierda fueron directamente al crematorio. Cuando quiso buscar a su amigo y colega P., le señalaron la chimenea.
Desinfección y Existencia Desnuda
Se corta su vida anterior. Implica borrar de la memoria su vida anterior. Deshumaniza a la persona: son un número, son tratados como animales, son todos iguales (rapados, misma ropa). Ya no son alguien, son una cosa. Quitarles sus pertenencias hace que lo del pasado ya no exista.
Humor Macabro
Ese humor lo provocó la segura conciencia de haberlo perdido todo, de no poseer nada salvo la existencia desnuda. Los chistes que hacían son un acceso directo al inconsciente, una máscara de sus sentimientos. Un ejemplo es cuando decía: “después de todo, las duchas vertían agua de verdad…”.
Curiosidad
Se sentía prisionero de una aguda curiosidad sobre si se salvaría o acabaría con una fractura de cráneo o con alguna otra cosa. Con esta fría curiosidad lograba distanciar la mente de la realidad y así se facilitaba ver la realidad con una cierta objetividad. Aprendieron a utilizar este mecanismo como medida de protección personal. Estaban ansiosos por descubrir lo que pasaría y las consecuencias que tendrían.
Lanzarse contra las Alambradas
Cuenta que compañeros suyos optaban por el suicidio lanzándose contra las alambradas. No temían a la muerte; si no se mataban ellos, los matarían los otros. Pero él se juró a sí mismo no hacerlo. Dice que en el fondo no tenía mucho sentido, considerando las circunstancias, al prisionero medio le quedaba muy poco de vida.
Segunda Fase: La Vida en el Campo
Apatía
Muerte emocional. Síntoma característico de la segunda fase. Es un mecanismo de defensa que el individuo adopta de forma inconsciente para adaptarse a vivir en el Lager (campo). Si sintiéramos empatía al observar todo aquello, el individuo se deprimiría y acabaría suicidándose. Es, por ello, un escudo que el ser humano adopta inconscientemente y se basa en el instinto de aferrarse a la vida.