Formación del Estado Argentino y División de Poderes: Fundamentos Democráticos
Hacia la consolidación del Estado Argentino
Antes de que el Estado argentino fuera lo que es hoy, existieron diversos problemas y fracasos. Había conflictos territoriales, las provincias no se relacionaban entre sí (tenían sus propios impuestos y su moneda), y Buenos Aires no compartía sus ingresos de la aduana y del puerto.
En lo económico, las ciudades de las provincias estaban separadas del campo debido a la falta de medios de comunicación o por las barreras geográficas. La identidad nacional era incipiente, ya que los ciudadanos tenían entusiasmo por su independencia, pero carecían del sentimiento de pertenencia a una nación argentina.
En 1852, el presidente Rosas fue derrocado por Justo José de Urquiza, y el primero de mayo de 1853 se sancionó la Constitución en la ciudad de Santa Fe. Para que el Estado pudiese tener un ejército de alcance nacional, debía estar unificado y mantener lealtad al mismo; finalmente, cuando eso se consiguió, recién se pudo ejercer el monopolio de la coacción física.
División de Poderes del Estado
Poder Legislativo
Se denomina poder legislativo a una de las tres facultades y funciones primordiales del Estado (junto con el poder ejecutivo y el judicial), que consiste en la aprobación de normas con rango de ley. Es una de las tres ramas en que tradicionalmente se divide el poder de un Estado.
Poder Ejecutivo
El poder ejecutivo es una de las tres facultades y funciones primordiales del Estado (junto con la legislativa y la judicial), consistente en hacer cumplir las leyes y que suele ejercer el gobierno o el propio jefe del Estado. Se distingue así del poder legislativo, que promulga o revoca leyes, y del poder judicial, que interpreta, hace respetar o invalida las mismas.
Poder Judicial
El Poder Judicial es un poder del Estado que, de conformidad con el ordenamiento jurídico, es el encargado de administrar justicia en la sociedad, mediante la aplicación de las normas jurídicas en la resolución de conflictos.
Educación y Democracia
La escuela reproduce las relaciones de poder y de la sociedad, y repite los conflictos del entorno; conflictos que hoy pueden solucionarse a través de las prácticas democráticas. Por eso, la educación escolar no puede limitarse a conocer más allá, avanzando en la formación de ciudadanos participativos.
La democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo.