Fundamentación Ética: Comparativa entre el Utilitarismo de Mill y la Genealogía Moral de Nietzsche
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Posición de John Stuart Mill acerca de la Fundamentación de los Conceptos Morales
La fundamentación de los conceptos morales se aborda tradicionalmente desde tres modos principales:
Fundamentación Divinista (Teológica)
Se basa en un planteamiento de carácter divinista: apelar a la existencia de un dios o varios. Este dios se ha revelado, y a través de esa revelación, sabemos qué está bien y qué está mal. Como Dios nos ha dicho cuál es su voluntad, y el hombre es una criatura que ha de dirigir su voluntad hacia la voluntad de Dios, el hombre vive correctamente en la medida en que orienta su conducta hacia la voluntad divina.
Esta ética tiene un problema, según J. S. Mill: en la medida en que está fundamentada en un ser superior, por más que se proclame como una moral que atañe a todos los hombres, las religiones crean unas leyes que únicamente cumplen o agradan a sus fieles y no al resto del mundo.
Fundamentación Racional (Kantiana)
Busca una fundamentación racional a la hora de distinguir lo moral, apelando a la razón y a la racionalidad humana. Un ejemplo es Immanuel Kant y la formulación del Imperativo Categórico.
Kant trata de responder a la pregunta: ¿Qué debo hacer? Kant dice que se debe obrar de tal manera que la máxima (el principio que rige tu conducta) pudiera constituirse como principio de una legislación universal. Una conducta es ética si y solo si es sostenible universalmente.
Fundamentación Utilitarista (Mill)
Se basa en la utilidad, en el principio de la máxima felicidad, que contribuye a hacer más felices a más personas. Mill dice que, en general, le parece bien el enfoque de Kant, pues aquello que es sostenible suele coincidir con la máxima felicidad.
El Problema del Dogmatismo Kantiano
El problema que Mill encuentra en Kant es el dogmatismo de la norma. Kant no admite excepción de ninguna clase, de modo que si considera que mentir está mal, está mal siempre. En cambio, Mill argumenta que si una acción aporta felicidad, es éticamente correcta.
Mientras que la moral de Kant se basa en el concepto de deber, la ética de Mill se basa en la felicidad. Ambos coinciden en que hay que fundamentar la ética al margen de la religión, en un intento de secularización del Estado.
Posición de Nietzsche acerca del Origen de los Conceptos Morales
Friedrich Nietzsche (N.) considera que en la cultura clásica, previa al surgimiento de las grandes religiones, la palabra «bueno» servía para designar a las personas de condición más vital, siendo acuñado el mote por ellos mismos. Estos se autodefinieron como buenos, vitales y fuertes. Además, fueron ellos quienes designaron la palabra «malo», relacionándola con las personas de condición antitética: los más débiles, cobardes, enfermizos, etc.
La Moral de Señores y la Moral de Esclavos
Los buenos (los fuertes) no sienten ningún tipo de odio hacia los débiles, sino que únicamente se satisfacen de serlo. Según Nietzsche, son estos los más capacitados para gobernar y dirigir a los débiles.
Sin embargo, son los más débiles los que comienzan a sentir ciertos sentimientos de envidia por no ser los poderosos, generando cierto odio hacia aquellos que están sometidos, impulsados por el deseo de ser ellos quienes dirijan. De aquí viene que este sentimiento vengativo de los débiles hacia los fuertes vaya encaminando el surgimiento de leyendas sobre el nacimiento de un salvador que no considera a los poderosos y salvará a los débiles.
El Origen del Cielo y el Infierno
Al pasar el tiempo y ver que dicho salvador no aparece, comenzaron a creer en la existencia de otra vida más allá de esta, donde los más fuertes y poderosos serán condenados y los débiles serán alzados. Este es el origen de la creencia en un cielo y un infierno.
La sed misma de los débiles para derrotar a los poderosos es mayor que la creencia en un paraíso y una vida elevada. De aquí la frase de Nietzsche: «Las religiones son fruto del odio y no del alma».
Los Principios de la Realidad Clásica
Situándonos en la tragedia clásica griega, Nietzsche nos muestra los dos principios que forman la realidad:
- El espíritu dionisíaco: fruto de los valores de la vida misma, la pasión y el caos.
- El espíritu apolíneo: que contiene los valores de la razón, la forma y la mesura.