Contractualismo y constitucionalismo: Hobbes, Locke y Montesquieu
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Resumen
El texto explica cómo cambió la justificación del poder político en la Ilustración, desde la visión de Hobbes del contrato social y el estado de guerra natural hasta las ideas de Locke y Montesquieu sobre derechos naturales y separación de poderes. Muestra también cómo estas teorías llevaron a la soberanía nacional y a las Constituciones modernas.
Puntos clave
- Hobbes sostiene que la sociedad es un hecho histórico nacido de un acuerdo para evitar la guerra de todos contra todos.
- Según Hobbes, en el estado natural los hombres se guían por el deseo y el temor y ceden sus derechos al monarca mediante un contrato.
- Locke considera que el ser humano es naturalmente bueno y pacífico, y que posee derechos naturales como la libertad y la propiedad.
- Para Locke, el poder del monarca es delegado y revocable, y no es legítimo si no respeta los derechos naturales.
- Montesquieu formula la separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, cada uno controlando a los otros dos.
- Las Declaraciones de Derechos y las Constituciones recogen el principio de soberanía nacional como alternativa a la soberanía del monarca.
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El Contractualismo: Nueva Legitimación Social
El filósofo inglés Thomas Hobbes propone una nueva explicación al hecho de la vida en sociedad del ser humano. Para Aristóteles, la sociabilidad natural del hombre constituía la explicación racional del hecho social. Hobbes sustituye esta explicación, afirmando que la vida en sociedad nace del acuerdo y la convención.
La sociedad no es un hecho natural, sino un hecho histórico, una creación de los hombres. Estos se han constituido en sociedad ante el peligro de destruirse: «el hombre es un lobo para el hombre» —afirma Hobbes—.
Hobbes era materialista, mecanicista y riguroso, y no admitía más leyes que las de acción-reacción, a las que no escapaba el hombre. Este, en estado natural, no obedece más normas que al deseo y al temor, de donde se deriva una situación de permanente conflicto o guerra de todos contra todos. Ante el peligro de autodestrucción que esto entraña, los hombres acordaron establecer un contrato de cesión de todos sus derechos al monarca.
El Constitucionalismo: Nueva Legitimación del Poder
El absolutismo de Estado inició su decadencia con la Ilustración. La defensa de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad suponía un verdadero ataque en la línea de flotación del absolutismo del Estado, al destacar la importancia del individuo y la igualdad entre los seres humanos frente al despotismo del monarca y la desigualdad de los estamentos sociales.
Por otra parte, la monarquía encontraba su legitimación en dos bases: en la supuesta elección divina —«rey por la gracia de Dios»— y en la sucesión dinástica. Las teorías políticas de John Locke y Montesquieu, considerados como los grandes teóricos del liberalismo político, vinieron a subvertir estas bases.
John Locke, filósofo empirista inglés, en su obra Dos tratados sobre el gobierno civil, sienta las bases de la monarquía constitucional.
A diferencia de Hobbes, Locke considera que el ser humano en el estado de naturaleza era bueno, pacífico y bien relacionado con sus semejantes. Poseía unos derechos naturales, entre los que destacaban la libertad y el derecho a la propiedad, que de ninguna manera cedió nunca al soberano. En todo caso, el poder del monarca o de las instituciones es siempre un poder delegado, cedido y, por lo tanto, fruto de una decisión revocable. Ningún poder será legítimo si no respeta esos derechos naturales. Y para evitar abusos, se muestra partidario de la separación de poderes.
Montesquieu, filósofo, escritor y parlamentario francés, propone una tipología distinta a la de Aristóteles, a la que de alguna manera eclipsa. República, monarquía y despotismo son las formas por él señaladas. Precursor de la moderna teoría del Estado, en su obra El espíritu de las leyes, formuló la teoría, ya apuntada por Locke, de la «separación de poderes». Se declara partidario de una monarquía en la que existan separados los tres poderes —legislativo, ejecutivo y judicial—, de tal manera que cada uno sirva para controlar a los otros dos.
Estas teorías calaron en la burguesía, que impuso un nuevo modelo de legitimidad que se concretó en las Declaraciones de Derechos y en las Constituciones. En estas se recoge el principio de soberanía nacional como alternativo al del monarca. Identifican legitimidad con soberanía y, como esta reside en la nación, el monarca deja de ser soberano; si reina, debe hacerlo en virtud de la ley.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre Hobbes y Locke sobre el estado de naturaleza?
Hobbes considera que el hombre en estado natural vive en conflicto permanente, mientras que Locke lo describe como bueno, pacífico y bien relacionado con sus semejantes. Por eso Locke sostiene que el hombre conserva derechos naturales que no cede al soberano.
¿En qué consiste la separación de poderes según Montesquieu?
Consiste en dividir el poder en legislativo, ejecutivo y judicial, de forma que cada uno sirva para controlar a los otros dos. Montesquieu la defiende dentro de una monarquía.
¿Qué cambia con el constitucionalismo respecto a la legitimidad del monarca?
El principio de soberanía nacional sustituye al del monarca, de modo que el rey deja de ser soberano y, si reina, debe hacerlo en virtud de la ley.
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