El Gran Teatro del Mundo: Análisis Filosófico y Teológico de la Obra de Calderón

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El Gran Teatro del Mundo

Análisis Filosófico y Teológico de la Obra de Calderón

Calderón de la Barca (1600-1681), quien emprendió su carrera sacerdotal en 1651, fue un dramaturgo clave de la Contrarreforma y del Barroco español. El sentido teológico y metafísico de la época impregna profundamente sus obras. El Gran Teatro del Mundo, un auto sacramental, es una composición lírico-dramática en un solo acto que refiere a la Eucaristía. La obra presenta la vida humana como un ciclo de creación, pecado y redención, lo que le confiere una catolicidad relacionada con el carácter nacional español: una síntesis o equilibrio fruto de la unión de lo religioso y lo humano, lo singular y lo universal. La redención se presenta como el centro de la vida, con un carácter litúrgico y didáctico por la instrucción teológica (ritos) y psicológico por la intención moral.

Estrenada en 1655, la obra destaca por la universalidad del tema, su ordenada estructura, la enseñanza moral y la conclusión tridentina de la salvación: fe + obras. Para Parker, es un auto dogmático y ético. Valbuena lo considera filosófico y teológico, dividido en los siguientes momentos:

  1. Creación y Ley Natural: Dios crea el escenario y los personajes e invoca al Mundo. El Mundo expone la aparición del hombre en la tierra hasta el diluvio universal, representando la salvación y concluyendo el primer acto de la vida de la humanidad. Se introduce la ley natural, precursora del Antiguo Testamento y la ley escrita (segundo acto), que culmina en el Apocalipsis y la ley de gracia (tercer acto). Se destaca la entrada y salida del mundo (cuna-sepultura) y los atributos necesarios para cada papel.
  2. Existencia y Libre Albedrío: El Autor dialoga con los personajes, que aún no existen, sino solo en concepto. Este fragmento, profundo filosófica y teológicamente, plantea la idea de que, aunque no hay elección en la creación, el actuar bien o mal conlleva una recompensa merecida, afirmando así el libre albedrío.
  3. Temporalidad e Intemporalidad: Se presenta la representación temporal en el Mundo, mientras Dios observa desde su trono intemporal. Se recuerda su capacidad omnisciente y la libertad de actuación de los personajes, sin olvidar la advertencia divina de la ley. Al final de cada acto, los personajes se reúnen, destacando la discreción (religión) como la virtud más permanente en el mundo.
  4. Fin de la Representación: Al concluir la representación, se quitan los atributos a los personajes, excepto al pobre, al niño y a la Discreción.
  5. Momento Eucarístico: Los personajes buscan la salvación. La Discreción, que salva al Rey, y el Pobre alcanzan la redención, mientras que el Rico es condenado.

Entre las posibles fuentes de la obra se encuentran el Antiguo Testamento, la exégesis de los Santos Padres sobre la Biblia, los Evangelios (las parábolas) y el desarrollo del tópico clásico del theatrum mundi. La representación gráfica se asocia con un carro, un globo terrestre y un globo celeste.